Disclaimer
(se escribe asi??): Inuyasha y compañía no me pertenece (lo que daría por q no
fuera así) y hago esto sin fines de lucro así que no me demanden.
Ella y su perro
By: Eonwie
“Ella
caminaba por esa desierta calle, si… así fue, lo recuerdo bien. Ella caminaba
distraída mirando los escaparates de las tiendas”
“El
frío me estaba matando, era víspera de navidad y nevaba, y ahí estaba yo, solo
y desprotegido, totalmente a la intemperie al lado de la puerta de una tienda,
yo temblaba, asi que no pude evitar que un lastimero gemido saliera de mi en el
momento justo en el que ella pasaba por mi lado. Ella me miro y su expresión se
torno en una de las mas angelicales que yo haya visto, y eso que había visto
muchas expresiones durante mi estancia en esa calle, la mayoría de ellas de
desagrado, otras indiferentes, algunas de compasión normalmente por parte de
las mujeres, alguna que otra persona me sonreía, pero ninguna de ellas se me
acerco.”
“En
esa fría mañana ella me miro, sus labios curvándose en una sonrisa, sus ojos
adoptaron una expresión tan tierna que simplemente me quede embobado,
mirándola, sin poderme mover, entonces se me acerco. Ella se arrodillo y me
acaricio la cabeza, las orejas y jugó conmigo, fue divertido, nunca nadie había
jugado conmigo antes, ni siquiera me habían acariciado. De pronto ella se
levando, yo solo la miraba, y saco una mantita azul del bolso que llevaba, y me
envolvió en ella, la ternura nunca abandono sus ojos, luego me levanto del
suelo y me acurruco en sus brazos, la mire, ella me miro y me sonrió, entonces
lamí su mano agradecido y me dormí envuelto en su calor y la suave fragancia
que ella tenia.”
“Asi
fue como la conocí. ¿Pero porque me encontraba yo solo en una calle fría siendo
tan pequeño?”
“Pues
mi mamá no me quería, tenia media docena de cachorros regados por la ciudad y
una vida que llevar, así que me había dejado solo. Vagué durante un tiempo por
la ciudad y me asenté en esa calle que ya conocen, el dueño de la tienda de al
lado me daba algún trozo de carne ocasionalmente, pero estaba claro que no me
quería con el. Trate de unirme a una jauría pero los demás perros no me dejaban
acercarme porque decían que yo no era como ellos, y en realidad yo no era como
ellos, ni lo soy ahora y creo que ella se ha dado cuenta. Los perros decían que
era un cachorro extraño y que a veces parecía hasta humano por mis actitudes,
mi comportamiento y mi forma de pensar, decían que esa no era la manera en la
que debía ser un perro y como vieron que yo no podía cambiar me rechazaron, así
que estaba solo en todos los sentidos. En ese momento de desesperación llego
ella, vino a mí como un ángel y me rescato de ese mundo en el que yo trataba de
sobrevivir.”
“Cuando
desperté me encontré en una habitación lindamente arreglada, yo estaba acostado
en la alfombra en frente de la chimenea donde el fuego esparcía un agradable
calor por todo mi cuerpo, oí pisadas, me volví y la vi, tan hermosa, venia
hacia mi con una sonrisa en su rostro, se sentó en el suelo al lado mío al
frente del fuego, tuve la oportunidad de mirarla, su cabello azabache
ligeramente rizado que caía por su espalda suelto a su gusto, su fino rostro,
suave y hermoso, sus labios rojos suaves a la vista, y tan fáciles para
sonreir, su graciosa nariz y sus ojos, lo mas hermoso de ella, marrones, casi
dorados, canela… vaya aun no puedo definir el color de sus ojos, tan dulces y
tiernos, alegres, llenos de vida, aun no deja de sorprenderme la manera en la
que pueden llegar a brillar esos ojos atrapando en su magia a cualquiera que
mire en ellos.”
“Ella
comenzó a hablar, yo le entendía todo pero lamentablemente los humanos no
entienden a los perros: -‘Mm.… debería ponerte un nombre creo… ¿que te parece…
motita de nieve?‘- era un nombre lógico dado de que soy blanco y mi pelo es
como una mota pero era, ciertamente, un nombre ridículo, ella parecía creer lo
mismo porque empezó a reírse –‘no, sinceramente creo que no es apropiado… ¿Qué
tal… miel?... por tus ojos dorado miel… j aja la verdad es que soy muy mala
poniendo nombres, espera aquí un momento.’- se fue a una habitación un momento
y volvió con un enorme libro antiguo, la mire interrogante. –‘es un libro de
historias, lo llamo: El libro de los nombres’- buscó un rato entre las paginas
y mientras lo hacia recitaba nombres, de pronto se detuvo pensativa, su rostro
adquirió una expresión de triste añoranza y murmuró: -‘Inuyasha…’- Ladré, no
sabia porque pero ese nombre hizo que una parte de mi despertara, era como si
ese nombre fuera parte de mi, una vieja parte de mi olvidada en algún lado.
Después de que ladré ella me miro sorprendida y me pregunto si me gustaba, ladré
nuevamente –‘ entonces te llamaras Inuyasha, es un gran nombre así que honralo,
es de mi leyenda favorita, algún día te contare de ella, entonces… – se levanto
– hola Inuyasha, yo soy Kagome Higurashi y desde ahora eres mi mascota.”
“Ese
encuentro cambio mi vida totalmente. De ser un cachorro callejero pasé a ser
aun cachorro hogareño y ese era un gran cambio, y estoy convencido de que fue
el mejor giro que pudo haber dado mi vida. Ahora tenia casa, cama, comida en
abundancia, el mejor lugar al lado del fuego las tardes que nevaba y sobretodo
la tenia a ella, Kagome…un nombre verdaderamente hermoso que quedo grabado en
mi mente ni bien ella lo pronunció. Yo estaba a su lado y apoyaba mi cabeza en
su regazo todas las tardes después de que ella venia de trabajar. Al principio
de nuestra relación ella me miraba solo como su mascota, el lindo cachorrito
blanco que sus amigas admiraban cuando le visitaban, pero con el pasar del
tiempo Kagome fue confiando cada día mas en mi, confiándome sus problemas, sus
temores, el dolor que su corazón albergaba y que yo, estoy seguro, algún día
llegare a curar.”
“Mis
juegos alegraban sus tardes, afortunadamente los cachorros tienen ese toque que
hace sonreir a la gente, y cuando me cansaba de jugar podía dormitar en su
regazo acariciado por su mano sobre todo en mis orejas, le encanta acariciar
mis orejas. Yo crecía rápidamente, ella decía que yo me hacia mas hermoso y que
era la mejor mascota del mundo, y en realidad yo quería ser el mejor del mundo
para ella, quería ser su luz, el único que alegrara sus días, el único al que
ella confiara su corazón, y aunque yo no era mas que su mascota quería que ella
sintiera lo mismo que yo sentía por ella, porque ella era mi mundo y mi única
razón. Y así mi vida transcurría tranquilamente a su lado hasta que llego el…”
“Fue
una tarde soleada, el invierno había acabado hace mucho ya y yo había dejado de
ser un cachorro. Estaba yo paseando en el jardín cuando percibí el aroma
inconfundible de Kagome, me senté en la puerta de la casa y espere por ella,
pero cuando llego no lo hizo sola, había un hombre con ella, uno de lo mas
desagradable. Yo tenia terribles ganas de atacarlo y que se alejara de Kagome,
pero me tuve que contener porque sino ella se enojaría conmigo. Entraron a la
casa, yo los seguí, ella me vio y me saludo, me dijo que ese era su amigo, que
me portara bien con el, su nombre era Hoyou, verdaderamente un nombre tonto,
bien se lo merecía ese. Kagome fue por algo para picar a la cocina, en el
momento que nos quedamos solos, el y yo, me sonrió y me dijo que Kagome le
gustaba mucho y que quería conquistarla, ja! un tonto como el no podría, Kagome
jamás se enamoraría de un tipo mediocre como el, pobre diota, como lo
detestaba, gruñí y le enseñe mis colmillos, se asusto, Kagome volvió así que me
fui a sentar en una esquina vigiladole.”
“Las
visitas de ese hombre se hicieron constantes y de pronto me di cuenta que cada
vez se hacia mas cercano a Kagome, me preocupe, ese hombre era un idiota de los
mas grandes, podía ser bueno como el pan por fuera pero a solas era un engreído
y arrogante a mas no poder, yo estaba seguro de que le haría daño a Kagome si
es que alguna vez le llegaba a gustara ella. Kagome es una chica fuerte,
valiente y decidida pero su corazón es frágil si alguien lo rompe queda en ella
una herida que es muy difícil de cerrar. Yo estaba seguro de que ella no se
enamoraría de el, pero podría llegar a gustarle e incluso podría aceptarlo
debido a que constantemente ella me decía que se sentía sola. “
“Y
un día paso. Yo me encontraba solo en casa y sentí su aroma con el de ese, así
que espere al lado de la puerta, ella la abrió y entro con el, se sentaron en
el sofá como siempre luego el recibió una llamada y dijo que tendría que irse
así que ella lo acompaño a la puerta y se despidieron…con un beso… en los
labios. Aun me duele recordarlo. En ese momento me quede petrificado y sentí
que algo dentro de mi se rompía, y me dieron ganas de destrozar a ese hombre,
pero ella me hubiera odiado y eso me hubiera matado, así que lo único que pude
hacer fue agachar la cabeza e irme a un rincón a llorar mi pena. Ella se acerco
a mi, me acaricio y dijo: -‘te debe haber sorprendido, se que no te simpatiza,
pero ahora somos novios… estoy feliz… El es tan lindo, afectuoso, educado, y me
quiere mucho…’- cada palabra que ella decía halagándolo era como una daga
helada que se introducía en mi pecho y yo no podía quejarme porque ella se
daría cuenta. Ella termino de describirlo y se fue a dormir, esa noche no pude
dormir, el dolor era grande.”
“La
relación de ellos avanzaba rápido y durante los días que pasaron me encontré
triste y taciturno, ella se dio cuenta y pensó que estaba enfermo, decidió
llevarme de paseo y de pasito visitar al veterinario. Me puso la correa y
salimos. Paseamos un rato por el centro y estábamos de camino al veterinario
cuando sentí un aroma muy conocido y desagradable acompañado de uno familiar,
de una de las amigas de Kagome, sentí curiosidad así que corrí hacia la fuente
de los aromas arrastrando a Kagome conmigo. Llegamos a un pequeño café, casi
escondido entre los enormes edificios. Kagome creyó ver a Hoyou por la ventana
así que entramos. Era un bonito lugar con aspecto rustico y hogareño, miramos a
las mesas y encontramos en una mesa a Hoyou con una de las amigas de Kagome,
conversando, no era raro pues Kagome le había presentado a Hoyou y se habían
llevado bien. Kagome se iba acercar cuando se detuvo de golpe al ver como Hoyou
se besaba apasionadamente con ella por encima de la mesa. Mire a Kagome y vi
como su hermoso rostro era bañado por las lagrimas y me dolió, lamí su mano
mansamente y trate de tirar de la correa para que nos fuéramos, pero ella
parecía petrificada. Hoyou y la chica se levantaron como para irse, entonces
notaron a Kagome, Hoyou la miro sorprendido, la miro y luego su mirada pasó a
mí, gruñí y le mostré mis colmillos, ladre, Hoyou estaba de piedra. El mesero
se nos acercaba diciendo que en el local no estaban permitidos los animales
pero antes de que nos alcanzara Kagome salio corriendo, Hoyou parecía querer ir
detrás de ella pero le mire amenazante y se quedo quieto, luego corrí detrás de
Kagome.”
“Llegamos
a la casa y ella se encerró en su cuarto, la escuche llorar a través de la puerta,
yo arañaba la puerta le ladraba empujaba tratando de entrar mientras ella
lloraba desconsoladamente, lloro durante toda la noche, en la madrugada ya no
se oía nada, solo silencio…”
“La
mañana llego gris y el sol no salio, tampoco Kagome, yo estaba tumbado al
frente de la arañada puerta de su habitación, triste, entonces percibí el aroma
de ese traidor que había dañado a mi Kagome, me levante rápido y salí por la
puerta de para perros, vi a ese desagradable ser acercándose con un enorme ramo
de rosas rojas, arremetí contra el antes de que pasara el cerco del jardín,
salio corriendo el cobarde, como vio que yo no le permitía pasar comenzó a
llamar a Kagome a voces, pero ella no salio, una vez mas intento y casi le
mordí, y el se fue corriendo. Cuando entre en la casa ella estaba mirando por
la ventana, el rastro de las lagrimas aun en su rostro, decía: -‘descarado,
sinvergüenza, no lo quiero volver a ver’- me miro dulcemente, me sonrió y me
dijo: -‘ gracias’.”
“Los
intentos de volver a hablar con Kagome por parte de el fueron varios, pero lo
ahuyenté. Yo la consolaba cuando lloraba y nunca me aparte de su lado, ella
pidió permiso en el trabajo, no quería encontrarse con el. Ella estaba triste y
yo estaba triste por ella, pero a la vez dividido entre la alegría de saber que
el nunca volvería a su vida.”
“Los
meses pasaron, y Hoyou solo se volvió un mal recuerdo para Kagome, ella retomo
su vida, la alegría volvió a ella y fuimos felices juntos. Un día que estábamos
sentados mirando
-Hace
mucho, en un pueblo muy lejano, vivía un hanyou canino, muy apuesto, de ojos
dorados y larga cabellera plateada, con las orejas sobre la cabeza. Su padre
era un gran youkai pero había muerto así que el vivió con su madre humana, la
cual lo amaba mucho, hasta que esta murió. Es en eso que el se quedo totalmente
solo. El nombre de este hanyou era Inuyasha.
Siendo aun pequeño vivió marginado por la gente, la cual le temía
y despreciaba. Así que cuando creció en el se había desarrollado el odio y
desconfianza hacia los humanos. Pero Inuyasha no solo fue marginado por los
humanos sino también por los youkais, los cuales lo veían como una alimaña por
ser un híbrido. Así que solo y sin nadie de su parte inicio un viaje en busca
de convertirse en el más fuerte de todos y si algún día se podía, convertirse
en un youkai completo.
En esa época existía también una joya muy poderosa, decían que esa
joya era capaz de hacer realidad el deseo más grande del corazón de cualquiera
que la poseyera. Esa joya se llamaba Shikkon no Tama, y estaba protegida por
una muy poderosa miko.
Inuyasha oyó hablar de esa perla y sin dudarlo fue en su búsqueda,
el sabia que por muy poderosa que fuera la sacerdotisa el era mas fuerte, y en
realidad todos los años de viajes y peleas por sobrevivir lo habían convertido
en un hanyou muy fuerte, podría haberse dicho en el mas fuerte de su clase.
Cuando llego al pueblo donde la perla habitaba conoció a una
hermosa joven, de larga cabellera negra y ojos canela. Ella lo trato como si
fuera parte de su familia y fue tan buena con el que el no pudo evitar
enamorarse de ella. Un día se entero que esta joven era la sacerdotisa
protectora de la perla, pero no le importo, ya que con ella era como si
estuviera en casa, su deseo de ser youkai había sido olvidado.
Por otra parte la muchacha se enamoró de el perdidamente y siendo
su amor correspondido su relación con el comenzó.
La vida de Inuyasha transcurría en paz y era feliz, atrás quedaron
los días de peleas y desprecios, pero eso solo duro un tiempo.
En el pueblo había un ladrón, que al estar herido de muerte fue
atendido por la joven sacerdotisa. Este ladrón deseaba a la sacerdotisa y como
vio que ella amaba a otro entrego su alma y su cuerpo a la oscuridad para poder
vengarse de ella. El ladrón se convirtió en una abominación que se llamo así
mismo Naraku. Este decidido a destruir a la sacerdotisa y apoderarse de la
perla urdió un plan para separarla del hanyou que la protegía.
Un día los dos enamorados se habían citado en un árbol muy antiguo
en el bosque, así que Inuyasha llego al árbol impaciente por encontrarse con
ella, pero ella no llego. Preocupado regreso al pueblo y lo encontró en ruinas,
fue al templo y ahí halló a su amada casi muerta, fue con ella y ahí ella le dijo:
- Inuyasha se llevaron la perla, recuperala por favor, Naraku se la llevo, esa
perla es capaz de destruir el mundo… Inu…yasha, recuerda que yo siempre estaré
contigo, mi alma te pertenece porque te amo…- y ahí en sus brazos ella murió.
Esa fue la primera y única vez que el lloro. Ahí, el juro sobre el cuerpo de
ella que el vengaría su muerte y recuperaría la perla.
Y una vez mas comenzó el viaje de Inuyasha, viajo y peleo durante
mucho tiempo persiguiendo a Naraku, matando a sus secuaces. Hasta que llego el
día de la pelea final, donde el se enfrento a Naraku y le venció, vengo la
muerte de su amada. Recupero la perla y la protegió de los demás seres que la
querían.
Un día, en el que ya no era atacado, pidió el deseo de su corazón,
no el de ser youkai, sino una que había nacido al conocerla, dijo: - deseo que
en cada una de las siguientes vidas ella y yo nos encontremos y que yo pueda
estar a su lado siempre para protegerla y amarla, ya que su alma me pertenece y
la mía le pertenece a ella, deseo que podamos ser felices.
Después de pedir ese deseo una luz blanca lo rodeo, la luz estaba
por todas partes y el sentía esa luz dentro de el, el sintió paz, una paz de la
cual no quería salir, y entonces el desapareció.
Nadie sabe lo que paso con el, si murió o se fue. Pero la gente
mas anciana dice que el desapareció de este mundo para buscarla en cada una de
sus reencarnaciones hasta que al fin puedan estar juntos y ser felices.
“Cuando
ella acabo de contar esa historia me sentí extraño, porque sentía que ya la conocía,
sentía ganas de llorar porqué esa historia me toco el corazón y yo no sabia la
razón, pero me sentía tan identificado con ella. Mire a Kagome y vi que ella
lloraba también, le lamí la mano cariñosamente, como siempre, ella me sonrió:
-‘¿sabes? Es extraño, pero me siento identificada con esta historia…Inuyasha…
ese nombre… es extraño pero siento que lo conozco… creo que es porque he leído
esta historia tantas veces que me la conozco casi de memoria, jeje’- así es mi
Kagome, le encuentra soluciones simples a las cosas, pero yo no, y esa historia
me dio mucho en que pensar, porque no entendía el porque de lo que sentí al
escucharla.”
“Durante
toda mi vida he pensado en eso, mientras cuidaba a Kagome y ahuyentaba a todos
los que le dañaban, siempre consolándola y ayudándole en lo que podía durante
todos estos años y ahora aquí, apunto de morir recién me he dado cuenta de
porque me identificaba con la historia de Inuyasha y porque mi amor por Kagome
es tan grande, mas de el cualquier mascota pudiera tener a su amo.”
“Yo,
aquí, en mi lecho de muerte, después de reflexionar mucho me he dado cuenta de
que ella y yo nos hemos amado antes, en una vida anterior, que hemos sido uno
solo antes, y que nos hemos reencontrado pero no en la forma en la que
deberíamos, por eso tengo que morir, para poder estar con ella en el futuro. Yo
la amo y ella me ama, lo se, por la forma en que me mira, por que esta llorando
desconsoladamente mientras el veterinario le dice que no sobreviviré, y se que
ella tiene una idea de porque me ama aunque sea un perro. Mi alma le pertenece
así como su alma es mía, igual que en la historia de Inuyasha, y estoy seguro
de que nos volveremos a encontrar en otra vida, con diferentes nombres y con
diferentes formas quizás, pero ella siempre será mía y yo siempre seré suyo y
esperare hasta que sea el momento oportuno para volver a vernos, y aunque yo no
recordare nada estoy seguro de que la amare.”
“Ahora
acepto el irme, porque muero por haberla protegido, de esos delincuentes que
casi la lastiman. La he protegido y amado toda mi vida y la estaré cuidando
siempre. La sangre que mana del agujero en mi pecho mancha sus manos mientras
me acaricia, veo sus lágrimas y deseo que no llore mas, quiero decirle que me
duele verla así, pero no puedo. Un gemido sale de mi, me duele, me siento
débil, la miro, se que es la ultima vez, la veo llorando y sonriéndome para
tranquilizarme, lamo su mano como siempre, y mientras la sigo mirando la luz se
va apagando en mis ojos lentamente, me estoy yendo, pero aun escucho su llanto
luego su voz que me dice muy débilmente: -‘lo se Inuyasha, lo se… te amo y ya
se porque…’- luego todo es oscuridad.
“¿que
es esto?, la luz me envuelve, esta dentro de mi y no se donde estoy, oigo una
voz: -‘Debes esperar, ese fue tu deseo, espera, ella volverá a nacer’- no
quiero esperar, quiero estar con ella, la mujer que amo, quiero alcanzar la
voz, corro pero mis pies no me llevan a ningún lado en este lugar de luz, me
siento, debo esperar, ese es mi destino, mi deseo. Miro mis manos mientras pienso
cuanto se tardara esta vez en nacer mi amor: -‘estabien, esperare’-.
NOTA
DE AUTORA:
Hola!!
Bien este es el primer fic que publique hace tiempo, pero no es el primero que
escribi je, asi que les agradezco por leerlo. Me tarde un poco en hacer este
oneshot porque lo estaba desarrollando mientras dejaba de leer un libro
(siempre me inspiro cuando leo libros)
Espero
que me dejen sus comentarios de este pequeño, no importa si son críticas porque
estoy comenzando recién asi que acepto todo.
Manden
sus comentarios a : eonwie@yahoo.es
Gracias
Eonwie