ENTRE LA LUNA Y EL SOL
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CAPITULO VI: UNA MISION DE NUNCA ACABAR
La batalla parecía estarla ganado naraku, con kagome al
borde de la muerte, y por otro lado, con un inuyasha que se mantenía en pie
solo por el deseo infinito de destrozar a su presa; y es que como estaba
convertido en un demonio no podía controlar sus acciones, y mucho menos sus
sentimientos; era como si de una marioneta se tratase. Seshumaru era el único
que podía contra naraku, pero ya estaba muy agotado por sus peleas anteriores
-que pasa señor seshumaru…pensé que podía hacerme
frente-haciendo un ademán con las manos en signo de inconformismo
- ¡¡insolente¡¡¡- lanzándose
contra naraku
Pero antes de que seshumaru lo tocara, inuyasha se
había puesto en la mitad sin intención de quitarse, puesto que para inuyasha
naraku era su presa y nadie podía meterse en el medio
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A unos cuantos metros se encontraban sango y kohaku,
observando asustados y sorprendidos por la tenue luz que rodeaba a Kagome, y es
que en ese momento podía suceder cualquier cosa. En menos de nada el fragmento
que kohaku tenía en la espalda salio disparada hacía kagome, todo sucedió tan
rápido que sango apenas y tubo tiempo de moverse unos centímetros y apartarse de la trayectoria del fragmento
afilado, pero no lo suficiente rápida, porque este le alcanzo a cortar la
mejilla dejando tras el una tira de
sangre muy fina.
Ella quedó
estática, no podía mover un solo músculo de su cuerpo; se había vuelto de
piedra su cuerpo, su adolorido corazón. Con gran esfuerzo casi doloroso, giro
su torso, para corroborar si en realidad era todo un mal sueño.
Allí estaba, su pequeño hermanito tirado en el suelo,
era una visión tan desoladora que no pudo evitar temblar ante lo que veía. Se
paro bruscamente del suelo para tirarse a su lado y acogerlo entre sus brazos
para que no se le escapara nunca. Pero todo su mundo se vino abajo cunado
nerviosamente busco su pulso y no lo encontró. Pego su oído a el, y logro
escuchar un muy bajo suspiro
-herr…mana…-dijo temblado del frío
-aquí… estoy kohaku…-se le quebró de pronto la voz
Todos vieron lo que sucedía, era una tragedia tras
otra, y lo peor del caso era que nadie podía hacer nada para remediarlo.
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Inuyasha aun se seguía interponiendo entre seshumaru y
naraku, crujiendo sus dedos con el más infinito odio
Naraku le salio una media sonrisa irónica- tu crees
que puedes conmigo ¡¡con el gran naraku¡¡
Inuyasha se lanzo sobre el, tratando de cortarle la
cabeza de una vez por todas, pero solo logro rasguñarle superficialmente la
cara
-como te atreves a tocarme- con hastió- me las pagaras¡¡¡ lanzándose con odio hacia el
Inuyasha se quedó inmóvil, sintió un escalofrío por
toda su espalda, era lo primero que sentía desde que se había convertido en un
demonio, era como un alivio que le recorría las venas, como si de pronto se
despertara de un doloroso sueño.
-que crees que haces inútil¡¡¡-grito
seshumaru tratando de llegar a tiempo antes de que naraku acabara con el
distraído inuyasha
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La luz se disipaba dejando ver por primera vez, después
de unos eternos y angustiosos minutos, a kagome, quien se encontraba de pie,
con los ojos cerrados, pero al mismo tiempo como si estuviese apunto de
despertar de un largo sueño. Abrió los ojos lenta y quedadamente,
observando lo que había a su alrededor,
con total desorientación. Miro sus manos confundida, como si no pudiera
recordar lo que hacia ahí o quien había sido antes. Se sentía cansada,
desubicada, con un letargo en sus extremidades. Cerró de nuevo sus ojos con
fuerza, no entendía lo que pasaba, ¿Por qué estaba hay? ¿Quién era? ¿Que
demonios sentía? De nuevo abrió los ojos y dejo caer hacía atrás su cabeza y su
ahora larga cabellera que le llegaba casi a las caderas.
Todos la miraban asombrados, kagome estaba diferente;
definitivamente le faltaba algo, esa esencia que la caracterizaba, era como
mirar un paisaje vacío, no daban crédito a lo que veían, además, su cabello
había crecido de unos minutos para acá, no tan largo como el de kikyo pero si
más largo de lo común.
Kagome decidió volver a visualizar a las personas que
la miraban detenidamente pero no encontraba en ellos algo familiar. Con los
ojos pesados, miro a un extremo del campo de batalla y con letargo giro su
cuerpo para ver a alguien que le llamó la atención súbitamente. Su corazón comenzó
a descontrolarse sin dar tregua, sus mejillas se sonrojaron al notar que el también
la observaba fijamente, con una mirada turbia junto con algo que ella no podía
descifrar.
De pronto y a la vista de todos callo al suelo de
rodillas, con una respiración agitada, sentía que algo se agolpaba en su mente,
comenzó a llorar desgarradoramente, en efecto empezó a recordar todo, desde el
día que tubo conciencia hasta el último día de su joven vida, todo le paso en
la mente como una película. Lo recordó todo, hasta los últimos momentos antes
de despertar
FLASH BACK
-kagome….-kagome……
Adormilada kagome trato de encontrar quien la llamaba;
y fue cuando se dio cuenta de la situación y abrió los ojos de repente y se encontró
con un cuarto totalmente azul
- pero que hago
aquí?- observando a su alrededor, de pronto sintió
una punzada en la espalda, que la
desestabilizó, trato de tocar aquel lugar tan doloroso, pero no pudo
alcanzarlo-auch…pero como es que me he hecho esto? De pronto recordó la
causa de aquella herida, todos sus recuerdos se agolparon en su cabeza; en ese
mismo instante sus ojos quisieron salir de sus orbitas por tal descubrimiento,
ahora angustia y tristeza a punto de salir, se notaron en sus turbios ojos -no puedo estar muerta- fue un
pensamiento que la hizo estremecer a la vez que le erizo toda su piel
-debes volver…
-quien es…
-debes volver….todos te esperan…
De la nada apareció kikyo, con su distintivo traje de
sacerdotisa
Kagome se asusto al verla, un frío latente le recorría
la espalda de arriba a bajo –debo…estar
muerta…- se llevó las manos al corazón y trago duro
-kagome debes volver… no a llegado tu hora aun….
-yo quiero regresar pero…como?
-solo déjate guiar por el poder de la perla…solo hacia
lo lograras….pero… talvez – haciendo una pausa y tomando aire- olvides tus recuerdos…
-que?......por que?....dijo
incrédula y aturdida
-porque….has estado muerta las últimas 800 horas
Kagome se dejo caer con pesadez, sus piernas no
pudieron con la impresión
-pero…pero…. ¿como es que he estado muerta tanto
tiempo?
-la eternidad es algo incomprensible….en la tierra no
han pasado más de 2 minutos…-cerro los ojos con impaciencia para volverlos abrir
tranquilamente-pero tienes que darte prisa…solo es cuestión de tiempo
para…-desviando la mirada con tristeza en ellos, para luego volverla aponer
sobre ella un tanto preocupada- inuyasha esta en peligro….
-pero como?.....- de pronto
sintió como algo la atraía hacia atrás o más bien la succionaba alejándola
de kikyo, quien la observaba tranquila y
podría asegurar que la sonreía.
FIN FLASH BACK
Kagome dejó de llorar de golpe llevando sus manos a su
mojado rostro, lo limpio con el dorso de estas.
Aun se sentía mareada y cansada.
Noto por primera vez que el cabello le estorbaba más de lo normal, y fue cuando
se dio cuenta de lo largo que lo tenía- en
realidad si pase tanto tiempo durmiendo en la eternidad….
Se levanto pesadamente del suelo, tratando de enfocar a sus amigos y a inuyasha. Lo que vio fue
desgarrador, era una pesadilla lo que estaba pasando, era un panorama
totalmente amargo lleno de tristeza y angustia. De un lado se encontraba sango
llorando amargamente sobre el cuerpo de kohaku y del otro lado estaba inuyasha
convertido en demonio, al parecer su propia precensia no fue suficiente para que
despertase de aquel estado.
Camino hacia donde se encontraba sango tratando de
mantener la conciencia y el equilibrio
-sango…-dijo arrodillándose al lado de ella y miroku
-kagome…- la miro desesperadamente – kohaku esta…. El
esta….-no pudo terminar porque se le quebró la voz
Por alguna razón que ella desconocía kohaku estaba mal
o probablemente muerto, pero algo si sabía
-su fragmento…su fragmento donde esta?-pregunto al darse cuenta que el brillo de el fragmento de
la perla que siempre estaba con el, no lo estaba en ese instante
-no lo tiene usted…?-pregunto
miroku
Kagome comenzó a buscar y a tentar su ropa para ver si
la tenía consigo, pero no ella, no lo tenia, en sus manos. De pronto bajo la
mirada, y se encontró con la tenue luz de la perla y esta a su vez brillaba más
que nunca
-la perla…esta en mi estomago…-dijo no pudiendo creer
lo que decía
Sango y miroku bajaron sus miradas, llenas de
resignación
-pero no podemos… no podemos rendirnos-dijo poniéndose
más cerca de kohaku, sabiendo bien cuales serian probablemente las
consecuencias, coloco sus manos sobre la herida abierta y comenzó a canalizar
su energía a ese punto especifico. Ella sentía la gran responsabilidad de
hacerlo, era apenas un niño y no merecía morir por las ambiciones de un
ser tan despreciable como naraku, aunque
esto le costara la vida.
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Al otro lado del campo de batalla, inuyasha quedó por
un momento paralizado, al percibir la escénica de kagome, su sangre palpitaba,
todo su cuerpo lo hacía, ese sentimiento de tranquilidad y cariño hacía ella
estaba haciéndolo reaccionar, pero esto no demoro mucho, naraku se lanzo sobre
el, por lo que su sangre se lleno de sentido
de supervivencia apoderándose de nuevo de el y volvió a ser un demonio
- te destrozare¡¡¡¡-dijo
naraku
Inuyasha estaba listo para el ataque, el no se había
dado cuenta por su estado endemoniado, pero su cuerpo estaba cubierto de
sangre, tenía numerosas heridas, algunas muy graves, pero el no sentía nada de
eso, solo quería seguir luchando. Seshumaru estaba agotado, no podía si quiera
levantarse, estaba arrodillado, lo único que lo mantenía en equilibrio era su
espada clavada en el suelo junto a el, sosteniéndose del mango de esta.
Inuyasha trato de mover su cuerpo para defenderse,
pero no pudo, su cuerpo no podía más y callo sobre sus rodillas. El estaba a la
merced de naraku, solo tendría que darle el golpe final y asi liquidarlo.
Naraku se acercaba a todo velocidad hacía el. inuyasha cerro los ojos, no podía hacer nada más. Sintió
como una ráfaga de viento movió vehementemente su cabellera hacia delante.
Naraku no pudo hacer nada, solo vio con mirada inexpresible
a inuyasha y por supuesto a la mujer que le había puesto fin a su larga vida,
esa mujer que se parecía mucho a su gran amor, a esa mujer que apareció de la
nada y le atino con su flecha en todo el corazón.
Naraku cayó al suelo como carne putrefacta siendo
consumida por el fuego del infierno. Kagome estaba justo detrás de inuyasha en
posición de defensa con su arco sagrado.
-inuyasha….-al acercarse se dio cuenta que aun seguía
siendo un demonio- inuyasha…..escúchame por favor- tomándole el mentón- por
favor inuyasha mírame
Inuyasha aparto su mano bruscamente, haciéndola caer
al suelo de repente. Kagome no tenía muchas fuerzas, estaba haciendo un
esfuerzo sobre humano para no desmayarse, y lo único que quería, era poder
volver a ver esos ojos brillantes que desde la primera vez la cautivaron
Acercándose de nuevo a el- inuyasha mírame…- el
muchacho tenia sus manos puestas en su cabeza, jalándose bruscamente, como si
se hubiese vuelto loco. Inuyasha no pudo contener más su despiadada ira y tomo
a kagome por el cuello, aprisionándola contra el piso, no la dejaba respirar;
apretaba cada vez más al delicado cuello de la muchacha quien trataba de todas
las formas posibles quitar sus garras de su garganta, pero no podía el era más
fuerte que ella y además ella estaba totalmente agotada.
-inuyasha¡¡¡¡¡- grito con
furia seshumaru. Inuyasha volteo a ver de quien se trataba y fue directamente a
atacarlo, soltando de una el cuello de kagome.
Kagome respiraba agitadamente, no podía creer que
inuyasha estuviese a punto de quebrarle el cuello, pero sabia muy bien que en
ese estado no era responsable de sus actos feroces, estaba viendo con esfuerzo
y muy borroso como inuyasha se acercaba a seshumaru quien lo esperaba con su
espada, para detenerlo de una vez y para siempre, ella no podía permitir eso,
no podía perder el amor de su vida, así que lo único que se le vino a la cabeza
antes de perder por completo su
energía y la conciencia fue
-INUYASHA ABAJO¡¡¡¡¡¡¡
Continuara…