Los personajes pertenecen a la gran Rumiko Takahashi, esto lo hago
solo por diversión.
La canción pertenece al grupo chileno Lucybell.
HOY
SOÑE
Por: Akane Maxwell
¿Cuánto tiempo había pasado?
Demasiado, fue la respuesta que salió de sus labios, para luego dar paso a un
lastimero suspiro.
Su cumpleaños número 21 está próximo,
y debido a esto hay miles de cosas regadas por su habitación, adornos, ropa,
regalos que ya le habían llegado. Sonrió con nostalgia cuando tomo uno de
ellos. Una pequeña cajita, envuelta en un bello papel color verde claro, con
una sencilla rosa blanca adornándola y una pequeña etiqueta con un tulipán en
ella, en el reverso se lee claramente:
Ranma,
MUY FELIZ CUMPLEAÑOS
Este es el primero de
21
Con amor, Akane
Con
amor, Akane. Volvió a leer. Una bella sonrisa adornó
su rostro, sin embargo, está desapareció al segundo, la nostalgia se dibujo en
su rostro. La extraña, más que nada en el mundo. Sabía que tendría ese
sentimiento, pero no a la magnitud en que lo siente.
Un nudo en su garganta le indico que
el recuerdo golpearía su cabeza.
Flashback
El aeropuerto de la cuidad está
atestado de gente, moviéndose, unos presurosos otros con lentitud. Pero ellos
están tranquilos, ajenos a lo que ocurre a su alrededor. Sólo se observan, tratando
de hacer más llevadera la situación.
La aprisionó entre sus brazos, no
soportando la distancia.
Pudo sentir su agonía, su tristeza,
en el abrazo. Sonrió algo melancólica.- No
estaré por mucho tiempo fuera.- le dijo, cobijada en su pecho.
- Lo sé.- respondió aspirando el olor de su cuello.- te extrañaré.- dijo en un susurro.
- Yo también.- levantó su cabeza, para poder verlo a los ojos, notó
el brillo de unas gotas en ellos.- descuida,
el tiempo pasa volando.- le sonrió. Él sintió un calor recorrer su cuerpo.
Le devolvió el gesto, antes de juntar sus labios con los de ella.
Fin de
Flashback
Llevo uno de sus dedos hacia sus
labios, imaginando que el calor de sus labios, aún lo acompaña.
Sus ojos se posaron en un montón
pequeño de paquetes, ordenados en un rincón de su habitación. Una sonrisa
reflejo la felicidad y ternura que sentía al ver los detalles que tomo su,
ahora, novia. La sonrisa se amplía al recordar como pasaron de ser simplemente
“Prometidos por acuerdo” a ser novios y próximamente “Prometidos por amor”, sí,
él por fin se lo pedirá. Volvió a retomar el curso de sus pensamientos, los
años pasaron para bien. Él creció emocionalmente, aunque tardo un par de años
más, ya tenía cerca de 20, cuando por fin le confesó sus sentimientos. Los años
en que no salieron juntos, fueron nada, ya que ellos se dedicaron a recuperar
el tiempo perdido. Una risa rompió el silencio de su habitación, tantas peleas,
tantos celos y al final el amor lo pudo todo, inclusive el dolor se mitigo, el
dolor de no saberse correspondido, murió.
Hoy soñé que millones de años son
transición,
Hoy soñé que el centro del daño no se acercó.
La carcajada fue disminuyendo,
enfocando nuevamente sus ojos en el montoncito de paquetes de distintos portes
y colores, ya van 20 paquetes, y el 21 aún no ha llegado, y su cumpleaños es en dos días más. La preocupación se hizo presente, revelándose
en su rostro, y un leve sudor en las palmas de sus manos apareció. Hace días
que no se sabe nada de ella. Lanzó un suspiro cargado de intranquilidad, no se
perdonaría si algo malo le ocurriese, se ha jurado protegerla con su vida, pero
¿Cómo hacerlo? Si está a miles de kilómetros lejos de él.
Frustrado se hecho sobre el suelo,
alargo su brazo derecho para tomar un montón de fotos, que de tanto verlas, ya
están gastadas. Tomó la primera, la cual para él es su favorita, ya que a sus
ojos, la chica se ve llena de vida, de alegría, irradia belleza. Se detuvo en
la sonrisa de la chica, y sonrió. A pesar de estar viendo una fotografía, podía
sentir la calidez emanar de ella. Una vez más quiso estar junto a ella,
acompañándola en aquel viaje de aventura y estudio que la chica gano en su
Universidad. Pero no, debía esperarla en Japón, viendo como los días, meses y
lamentablemente, años pasan sin ella a su lado.
Por cada risa que debo
y tú no estás,
Por cada risa que debo y tú no estás, noooh!
Continuó viendo las imágenes,
distintos lugares, distintas poses, pero siempre se repite la misma persona: Akane.
Su cabeza le jugó una mala pasada, y
el recuerdo de dolores pasados, la mayoría por su culpa, se vislumbraron en su
memoria. Llantos, huidas, celos, días sin hablar. Se golpeo mentalmente,
aquello está en el pasado, y el dolor se ha mitigado, gracias a sus intentos y
a las compresiones de ella, pero aún siente culpa, y sabe que la sentirá por un
tiempo más. En sus labios, su sonrisa crece, al recordar las bellas palabras
que un día le dijo:
-
No sientas más
culpa, amor. El tiempo cura las heridas.- le sonrió.- yo sé que podremos borrar los malos momentos, y crear bellos recuerdos.-
lo abrazo.- somos un buen equipo.- le
sonrió divertida.
Yo sé podré borrar lo que tú
recuerdas,
Yo sé podré borrar lo que tú recuerdas.
No deja de mirar la fotografía, como
si ésta lo tuviese embrujado.
Imaginando que la Akane que ve en la imagen, es la de carne y hueso, habla:
-
Sí un buen equipo. Somos perfectos juntos. Somos uno.
Si juntos somos como Dios.
-
¡¡Ranma!!.- la voz de su Madre lo
saca de su “conversación”.- ¡Está lista la cena! ¡Baja, por favor!
Perezosamente se levanta del suelo,
y mirando una vez más la pila de regalitos, sale de su habitación.
Tomó sus manos, el contacto que por
tanto tiempo ha esperado. Con un fuerte pero a la vez suave tirón la atrajo a
su cuerpo. Aspiró y su aroma lo envolvió. Extrañaba tanto tenerla así de cerca,
de sentirla…
-
He vuelto.
De escuchar su voz, tú voz, le dice
con la mirada. Se funden en un beso. El cual se torna más hondo, más pasional.
Desean ser uno, quieren ser uno.
Ella lo guía dentro del Dojo. Se deja guiar.
Hoy soñé que tus manos me llevan, que eres mi voz.
Sintió un golpe en su pecho. El aire escapo
de sus pulmones. Abrió los ojos con rapidez. Y lo que vio lo hizo sonreír,
después de recuperar el aliento, claro está. Unos enormes ojos color chocolate
lo ven desde su pecho.
-
MUY FELIZ CUMPLEAÑOS TÍO RANMA.- gritó efusivo el pequeño
de 2 años, ahora abrazándolo fuertemente.
-
Gracias, Shikamaru.- le
respondió, abrazándolo de vuelta, y así poder sentarse.- fue solo un sueño.- pensó para luego ver al niño que le sonríe sincero.-
no deberías estar en la escuela.- preguntó, viendo un brillo en sus ojos, tan
característicos de su Madre.
-
Verás Tío.- comenzó a relatar mientras se sienta al lado
del futón del muchacho.- hable con el Director, y
después de hacerle saber que tiene negocios pendientes con mi Mamá…
Dejó de escuchar, mientras guarda la
carcajada para no molestar al niño, pero es que no puede evitar que le de
gracia el comportamiento del muchacho, ya que es igual a Nabiki.
Se levanta, mientras el muchacho
observa las cajitas amontonadas en un rincón.
-
¿Por qué no los has abierto?.-
preguntó Shikamaru, señalándoos.
-
Estoy esperando… - calló al ver la expresión en el pequeño Shikamaru.
-
A que llegue tía Akane.- lo miró
con picardía. Ranma levantó una ceja suspicaz. El
pequeño aprende muy rápido, indiscutible, de tal palo tal astilla.
-
Vamos Shikamaru, tengo hambre.-
tomó la mano del niño para salir de la habitación, y que el niño no agregara
más de sus comentarios
Maldito Aeropuerto, maldito vuelo.
Maldita demora. Grita su voz en su cabeza, mientras sus piernas corren a una
velocidad, inusitada en ellas. Saltó hacia un árbol, para después llegar a un
techo. Hizo una pausa en su carrera para ver la hora en su reloj pulsera. Una
expresión de rabia combinada con angustia se dibujo en su rostro.
-
Ya empezó.- se afirmó la bolsa que tiene sujeta en su
espalda.- ¡¡ESTUPIDO VUELO!!.- saltó al otro techo y
continuo con su carrera.
Aceleró el paso. No quiere perderse
minuto de la celebración, sin embargo, ya se los estaba perdiendo.
Por cada risa que debo y yo no
estoy, noooh!
Aumentó la velocidad, y agradeció el
haber conocido a Uzumaki, quien le enseño lo que está
llevando a la práctica.
Un salto largo, luego la calle. El Dojo a la vuelta de la esquina.
Ranma acaba de abrir
el paquete que Ryoga le dio por su cumpleaños. Mira
sin entender el sobre que hay dentro, para luego lanzar una mirada interrogante
a su amigo sonriente.
-
¿Qué es?.- simplemente preguntó,
tomando el dicho sobre.
-
Es una idea maravillosa que tuvo mi amado esposo.- le
respondió solemnemente Nabiki, abrazando por la
espalda al chico perdido, que se sonrojo al máximo.
-
Es que Papá es muy inteligente.- agregó Shikamaru,
tomando una galleta de un plato. El cumplido hizo sonrojar más a Ryoga.
-
Pero qué es.- volvió
a preguntar, llevando el sobre hacia la luz, tratando de vislumbrar a través
del papel.
-
Pues ábrelo.- le respondió Ryoga.
El chico de la trenza lo miró interrogante.- ¿Por qué tiene esa tonta sonrisa?.- abrió
el sobre y en su interior encontró un folleto y con dos boletos de tren dentro
de él.- ¿Qué es…
-
Un regalo, para que disfrutes junto a mi hermanita.- guiño Nabiki, para luego sonreír con picardía.
¿Disfrutarlo con Akane?
Curiosidad fue lo primero que sintió, leyó el folleto, y supo a que se refería Nabiki, sonrió y un leve sonrojo apareció en sus mejillas. Pero
el recordar que ella no esta con él, hizo que su
corazón se estremeciera, causándole un dolor agudo. Sus ojos se ensombrecieron.
Nabiki y Ryoga intercambiaron una mirada de tristeza y compasión por
el joven de la trenza que ahora se levanta y se dirige a la salida del Dojo.
El frío de la noche golpeo su
rostro. Se ajustó la chaqueta a su pecho, para luego salir al patio, el cual
está perfectamente iluminado por la luna llena. La pena y la nostalgia se leen
en sus ojos.
-
Deberías estar feliz.- se giró con rapidez hacia donde
percibe la voz. Sus ojos abiertos por la sorpresa, y una tímida sonrisa
apareciendo en su rostro.- es tu cumpleaños.- Akane
dio un salto desde la pared, donde estaba parada, para llegar al frente de Ranma.- Feliz cumpleaños, amor.- dijo dedicándole una
sonrisa, para luego darle un fuerte abrazo.
Ranma se aferró al
abrazo, como si su vida dependiera de ello. Volver a sentir su calor, su aroma,
su presencia, le trasmite paz, alegría, amor. Vuelve a ser uno.
-
Te extrañe tanto.- dijo en su cuello.- fueron los años más difíciles
de mi vida.- se separo unos centímetros para ver sus ojos avellana que tanto adora.-
sin ti no es vida.- acarició la mejilla izquierda de la chica.- no te alejes de
mí, nunca más.- volvió apretarla a su cuerpo.
-
Ya no me iré, tranquilo.- dijo meciéndolo, reconfortándolo,
y de paso, curarse a sí misma. La ausencia de Ranma a
su lado, fue todo un desafío. Su vida se sentía vacía sin él. – ahora estoy
aquí…
Yo sé podré borrar lo que tú recuerdas,
Yo sé podré borrar lo que tú recuerdas.
Se miraron unos segundos, se
sonrieron una milésima de segundo, para luego, con rapidez, unir sus labios, en
aquella caricia tan deseada por tanto tiempo a solas. Aquella caricia, tan
intima les indica que son uno, que su vida en pareja es lo correcto, no solo
por el compromiso, sino porque lo quieren, lo desean, lo viven.
Si juntos somos como Dios.
Delicada al principio, voraz en
algunos momentos, el beso fue disminuyendo su intensidad. Hay tantas cosas que
decirse, tanto que entregar, y había mucho tiempo por delante para seguir
disfrutando de aquella caricia.
Akane miró a los
ojos a su novio, y vio un rastro de tristeza en ellos. Arrugó su ceño, se
preocupo.
-
¿Sucede algo malo? – el joven la vio, negó con su cabeza,
le sonrió indicándole que no hay nada malo de que preocuparse.- tus ojos me dicen lo contrario.- le acarició
la mejilla de él, y notó los rastros iníciales de barba.
-
No es nada.- dijo él, acercándola a su pecho.- es que me
hiciste falta en este tiempo.- apoyo su mentón en la cabeza de ella.- y siento
que no volverán, aunque quiero lo contrario.
-
Ciertamente, no volverán.- ella se separó de él, para verlo
a los ojos.- pero nosotros crearemos nuevos momentos. – ella vio una sonrisa
aparecer en los labios de su novio. – creo que ya te he dicho algo parecido. –
dijo en forma de reproche disfrazando a la alegría.
-
Lo hiciste. – amplio su sonrisa. – pero a este baka, le gusta que le repitan las cosas. – se señaló. – así
que me tienes que repetir una vez más…
-
Te amo, Ranma. Lo hago hoy, lo
hice ayer y lo haré mañana.
Yo sé borrar lo que tú recuerdas,
Yo sé podré borrar lo que tú recuerdas,
Un beso sello los labios de Akane, quien regocijada se deja besar. Lo necesitaba. Sin romper
la caricia, llevó su mano derecha hacia el bolso, y de un bolsillo saco una
pequeña botellita, la abrió, luego la llevo a la cabeza de su novio y vertió el
líquido en él.
Ranma sintió un
liquido helado mojarlo. Se maldijo, ¿Cómo es que la lluvia arruina un momento
ideal? Se separó de Akane,
lo último que no permitiría es transformarse besándola. Pero algo no estaba
bien. Seguía viendo a su novia hacia abajo.
-
¿Qué rayos?.- dijo tocándose el
pecho, asombrándose de que los pechos de la pelirroja no estuvieran. – Akane…
-
Sí Ranma, estás curado.- le dedico una bella sonrisa.
El muchacho tomó a la chica por la
cintura, para alzarla y lanzar gritos de alegría, a lo que se sumo carcajadas
de alegría por parte de la chica. Esto provoco que la familia saliera del Dojo, para averiguar porque Ranma
grita con tanta fuerza.
-
¡¡TIA AKANE!!.- el pequeño Shikamaru
corrió hacia la pareja que paró su celebración por miedo a lastimar al pequeño.
-
Shikamaru.- dijo tomándolo
y alzándolo en brazos.
-
Mi pequeña hija está de vuelta. Buaaaa.-
comenzó a llorar Soun.
-
Volvemos a estar completos.- dijo Genma,
sonriendo, y abrazando a su gran amigo para tranquilizarlo.
-
Bienvenida Akane-san.- dijo Ryoga con su esposa colgada a su brazo.
-
Hermanita, que alegría tenerte de vuelta.- le dijo Nabiki, sonriéndole.
-
Akane-chan,
bienvenida.- le dedico una gran sonrisa, su suegra.
-
Deberás tener hambre.- Kasumi
agregó, pero antes toda la familia se acercó a la recién llegada y le dieron un
gran abrazo en grupo.
Ranma ve sonriente
la escena. Sabe que a todos les hizo falta su novia y se alegra de ver los vitores y cariños dedicados a ella. Pero ellos podían gozar
de Akane otro día. Ahora la necesita para él. De un
salto se sitúa en medio del grupo.
-
Creo que Akane necesita
descansar.- dijo quitándole a Shikamaru de los brazos
de la chica, para entregárselo a Ryoga.- así que con
su permiso.- tomo a la chica en sus brazos y salto hacia la ventana que da a la
habitación de la chica.
-
Creo que lo que necesitan es otra cosa.- comentó picara, Nabiki.
-
Ojala que mi hijo se porte como todo un hombre.- agregó Nodoka.
Ryoga miró a las
mujeres con una gota en su frente.- creo que es mejor que volvamos al Dojo, la noche esta fría.- los asistentes asintieron y
comenzaron a entrar al Dojo.
-
Siempre tan oportuno, amado esposo.- le dijo Nabiki dándole un fugaz beso en los labios al chico.- vamos
Shikamaru, te pondré una chaqueta.- dijo mientras
toma al chico de los brazos de su esposo.
Akane busca con
desespero la boca de Ranma, necesita sentir sus
labios sobre los suyos, pero el chico está obstinado en besar cada parte del
cuerpo de la chica que descubre cuando quita una prenda.
Manos rápidas, prendas casi
arrancadas por la urgencia de sentirse. Miradas existidas, amorosas,
descubridoras.
Los movimientos aprendidos, los que
están por aprender.
Su silueta pegada a la de ella.
El tiempo lo cura todo ¿no? Una sonrisa
picara apareció en sus labios, antes de llevarlos hacia ella.
Yo sé podré borrar lo que tú
recuerdas.
Un suspiro, unas risas, palabras cómplices…
unos gemidos. La fusión es plena.
Si juntos somos Dios.
Fin
Notas: ¿algo enredado el fic?
Espero que no… jajaa… fue
una inspiración del minuto… así que por favor no sean duros conmigo XD
Por si no notaron el regalo número 21 es la cura…
una breve aclaración XD
Me hacen saber sus comentarios mailto:rakane82@hotmail.com
Saludillos.
Akane Maxwell