“Ranma ½”: “El largo Equinoccio de Otoño”.

Fanfiction escrita por: Marco Antonio Carballo (MARK6_9@hotmail.com).

Todos los personajes son propiedad y Copyright © de Rumiko Takahashi.

Episodio 5: “23 de Diciembre, Cumpleaños del Emperador”.

 

Cumpleaños del Emperador (Tennō tanjōbi): El cumpleaños del Emperador reinante, ha sido un día de fiesta, desde 1868. Originalmente conocido como “Tenchō-setsu”, fue renombrado como Tennō tanjōbi” en 1948. Es celebrado el 23 de Diciembre, porque el Emperador Akihito, nació en este día, en 1933. Antes de la muerte del anterior Emperador, Hirohito, acaecida en 1989, este día de fiesta, era celebrado el 29 de Abril.

 

Un mes había pasado. Afortunadamente, Shampoo no había muerto, cuando Kyujitsu la tiró, de la azotea del Instituto Furinkan. Aparte de un brazo roto, el cual se lo había roto Kyujitsu antes de tirarla, Shampoo, al caer, se había roto las 2 piernas. Quisiera o no, la guerrera china tendría, para un buen tiempo, fuera de las calles de Nerima.

 

Algo preocupados por su, a veces amiga, a veces enemiga, Ranma y Akane fueron a visitarla al hospital. Ryoga y Akari, también fueron con ellos. El asunto, pintaba feo.

 

Al entrar en el hospital, Ranma, Akane, Akari y Ryoga, sintieron que el alma, se les iba a los pies. Shampoo estaba inmovilizada, y debía esperar, a ver cuando podría iniciar su rehabilitación, lo cual, al parecer, le iba a demandar mucho tiempo.

 

-¿Cómo te sientes, Shampoo? –preguntó Akari, siempre solícita y amable. -¿Estás bien?

 

-¿Amazona da la impresión, de estar bien? –contestó Shampoo, con un dejo de amargura, en la voz. -¡Chica Elegante, no comprende! ¡Amazona, casi muere!

 

-¡Lo siento, Shampoo! –se disculpó Akari, bajando la cabeza. -¡Al parecer, olvidé eso!

 

-¡No seas tan dura con Akari, Shampoo! –demandó Akane, ya molesta. -¡Después de todo, te lo tienes bien merecido, por ponerte a jugar a la heroína!

 

-¡Chica Violenta, feliz de ver Amazona inútil! –espetó Shampoo, ya furiosa. -¡Cuando Amazona recuperarse, Chica Violenta pagar!

 

-¡No empieces, Shampoo! –ordenó Ranma, de mal modo. -¡Vamos a ver si así, dejas de andarte metiendo, donde no te llaman! ¡Como dijo Akane, “te lo tienes bien merecido”!

 

-¡Mejor nos vamos, chicos! –sugirió Ryoga, al ver los ojos de Shampoo, ya llenos de lágrimas. -¡No deseo, ni de broma, que la situación, llegue a mayores!

 

Aceptando la sugerencia de Ryoga, todos salieron de la habitación de Shampoo, justo cuando Moose y Cologne, iban llegando a verla. Al ver a Ranma, Moose se enojó.

 

-¡Ranma Saotome, todo esto, ha sido culpa tuya! –exclamó Moose, tratando de lanzarse contra Ranma, lo cual no pudo hacer, ya que entre Akane y Ryoga, lo frenaron. -¡De no ser por tu intromisión, Shampoo estaría bien!

 

-¿Mi intromisión, Moose? –repitió Ranma, creyendo que había escuchado mal. -¡Hasta donde recuerdo, Shampoo llegó a meterse, en una batalla que YO estaba peleando!

 

-¡No seas malagradecido, prometido! –se metió Cologne, ya seria. -¡Shampoo es tu prometida, y debiste haberla defendido!

 

-¡Cologne, no vuelva a llamarme así! –gruñó Ranma, cerrando los puños, y rechinando los dientes. -¡Mi prometida, es Akane, no es Shampoo! ¡Ya estoy harto, de decírselo!

 

-¡Si no te casa con Shampoo, Ranma, no me haré responsable de mis actos! –amenazó Cologne, de mal modo. -¡Espero, que seas un caballero, y cumplas tu destino!

 

-¡Mi destino, es casarme con Akane, y no con nadie más! –dijo Ranma, sonriendo y tomando a Akane de una mano, ante la satisfacción de Ryoga y Akari. -¡En cuanto a “sus actos”, Cologne, haga un acto, que nos alegre a todos! ¡Por ejemplo, váyase de vuelta a China, y no vuelva más a nuestra ciudad, Nerima!  

 

Cologne, para decir la verdad, no esperaba semejante parlamento. Al escuchar la “sugerencia” de Ranma, guardó silencio, y entró, junto con Moose, a la habitación de Shampoo. Ranma, Akane, Akari y Ryoga los vieron entrar ahí y, al verlos hacer eso, se sintieron más tranquilos. A decir verdad, debían guardar sus fuerzas, para Kyujitsu.

 

-¡Vamos a comer algo, amigos! –sugirió Akari, tratando de “romper el hielo”. -¡Creo que, así, olvidaremos este bizarro episodio!

 

-¡Me apunto! –exclamó Ryoga, sonriendo. -¡A decir verdad, ya tengo hambre!

 

-¡Vaya, vaya, vaya! –se rió Ranma, divertido. -¡Parece que “P-Chan”, aunque sea humano, siempre come, como el cerdito que suele ser!

 

-¿A quién llamaste “P-Chan”, Ranma? –respondió Ryoga, también divertido. -¡A decir verdad, si me he vuelto tan tragón, ha sido por andar contigo, “pelirroja”!

 

Al escuchar a sus prometidos decirse esas cosas, Akane y Akari, de buen  grado, soltaron la carcajada. En segundos, Ranma y Ryoga, también reían de buena gana.

 

Un rato después, las 2 parejas cenaban juntas, en un restaurante del centro de Nerima. Al acabar, Ryoga y Akari se fueron por un lado, mientras que Ranma y Akane, tomados de la mano, se dirigieron a su casa, a la casa de las familias Tendo y Saotome.

 

-¡Vaya cosa! –murmuró Akane, viendo hacia el cielo. -¡Al parecer, Shampoo nunca piensa rendirse, no importa lo que le pase! ¿Verdad, Ranma?

 

-¡No importa, Akane! –alegó Ranma, también, viendo hacia el cielo. -¡Algún día, Shampoo, quiera o no, deberá aceptar que yo, no la amo! ¡Si lo acepta, bueno! ¡Si no lo acepta, la que pierde, será ella, y no yo!

 

De repente, Ranma se calló, y miró hacia el suelo. Al verlo, Akane supo que algo no estaba bien. Ranma, en ese instante, estaba muy serio, como pensativo.

 

-¿Pasa algo, Ranma? –preguntó Akane, algo cohibida. -¡Te pusiste pálido!

 

-¿Qué día es hoy, Akane? –quiso saber Ranma, arrastrando las palabras. -¡Dime!

 

-¡Hoy, Ranma, es 23 de Diciembre! –informó Akane, también, casi arrastrando las palabras. -¿Qué pasa, eh? ¡Un momento! ¿Es, lo que yo creo?

 

-¡Hoy es 23 de Diciembre, y es un día de fiesta! –murmuró Ranma, levantando la cabeza, y viendo fijo a Akane. -¡Este día, tendremos problemas, Akane!

 

-¡Vamos a casa, Ranma! –pidió Akane, ya intranquila. -¡Hasta donde sabemos, Kyujitsu podría aparecer de repente! ¿Recuerdas lo que pasó, hace un mes?

 

-¡Lo recuerdo! –asintió Ranma, tras mesarse el mentón. -¡La verdad, si bien Shampoo es una fastidiosa, no se merecía, ni de broma, lo que Kyujitsu le hizo!

 

Aceptando lo dicho por Ranma, Akane lo siguió a casa. Una vez allí, se sentaron, junto con los demás, a ver la transmisión televisiva, del evento que se celebraba ese día, el Cumpleaños del Emperador. La transmisión, era en vivo, desde el Palacio del Crisantemo, el Palacio Imperial de Tokio, la capital de Japón.

 

Mientras Kasumi servía té verde y bocadillos, su padre, Sowun, observaba con detenimiento, en compañía de Genma y Nodoka Saotome, los padres de Ranma.

 

Nabiki, encontrando la transmisión aburrida, decidió salir. Lo hizo en silencio, sin ser vista por nadie. De hecho, ni siquiera Kasumi, siempre tan observadora, notó eso.

 

Sumida en sus pensamientos, Nabiki caminó, por un buen rato, por las calles de Nerima. El recordar la vez, que Kyujitsu la atacó, la hizo estremecerse. En eso, pensó que, quizás, estar ese día, en las calles, no era buena idea, pero necesitaba aire.

 

“¡Vaya que, desde hace un tiempo, Nerima se ha desquiciado!”, pensaba Nabiki, mientras recorría las calles de Nerima, como buscando una inspiración. “¡Para rematar las cosas, ese loco, ese tal Kyujitsu, ha esparcido el miedo, en especial entre los alumnados del Instituto Furinkan y del Instituto San Hebere! ¡Si tan sólo, pudiera descubrir quien es Kyujitsu, podría extorsionarlo, para que me deje en paz!”

 

-¿Por qué tan pensativa, Nabiki Tendo? –preguntó una voz femenina, la cual, al levantar la voz Nabiki, se dejó ver, que era Mariko Konjo, la capitana de las porristas del Instituto Seisyun. -¿Te sientes mal? ¿Necesitas alguien, para poder hablar?

 

-¡Mariko! –exclamó Nabiki, algo aliviada, de que no fuera Kuno. -¿Vamos a tomar algo? ¡Y te agradezco tu ofrecimiento, porque, en serio, deseo hablar, con alguien que no sea, ni mi hermana Akane, ni mi cuñado, Ranma Saotome! ¡Par de bobos!

 

-¡Vamos, ahí hay un café! –indicó Mariko, sonriendo. -¡Y no te preocupes, yo invito!

 

Andando, llegaron al café. Tras ordenar un par de bebidas gaseosas, Mariko preguntó por los reservados. El camarero, se los señaló, eligiendo uno. Se sentaron, y esperaron.

 

Un momento después, llegó el camarero, con las bebidas gaseosas. Tras dejarlas, preguntó si las señoritas deseaban algo más. Mariko, con amabilidad, pidió privacidad. El camarero, tomando el dinero del pago, se retiró, muy despacio.

 

-¡Ahora bien, Nabiki Tendo, te escucho! –indicó Mariko, sonriendo. -¡Habla ya!

 

-¡No sé, la verdad, por donde empezar! –dijo Nabiki, algo cohibida. -¡Es sólo que, debo admitirlo, tengo algo de miedo, de ese demente, Kyujitsu! ¡No sé si lo supiste, pero me atacó, en un cine, hace algún tiempo!

 

-¡Supe algo, Kuno me lo contó! –respondió Mariko, con gesto ausente. -¡Sin embargo, no entiendo eso! ¡Digo, no eres una guerrera, como Ranma, Akane, Kuno o yo!

 

-¡Según he llegado a creer, Mariko, Kyujitsu me atacó, por tener cercanía con Ranma y Akane! –explicó Nabiki, tras pensar por un momento. -¡Sólo esa explicación, puedo dar! ¡Es decir, no veo ningún otro motivo, para haber pasado por eso!

 

Sin responderle a Nabiki, Mariko se puso de pie, se pasó al asiento de Nabiki y, tras cerrar la cortina del reservado, se sentó al lado de ella. Apenas hizo esto, le puso una mano, sobre el hombro derecho.

 

-¡No te preocupes, Nabiki! –exclamó Mariko, mientras la miraba, justo a los ojos. -¡No temas, estás conmigo, y te voy a proteger! ¡Además, hay algo, que deseo darte!

 

-¿Qué es? –preguntó Nabiki, confundida un poco. -¿Para qué sacas papel y lápiz?

 

-¡En este papel, te apunto el número de mi teléfono celular, así como el del teléfono privado, que tengo instalado, en mi habitación! –explicó Mariko, dándole el papel a Nabiki. -¡No dudes en llamarme, si me necesitas, amiga mía! ¡No importa la hora, si necesitas mi ayuda, para lo que sea, me llamas, y podrás contar conmigo!

 

-¿Me has llamado “amiga”? –quiso saber Nabiki, siempre confundida. -¡La verdad, Mariko, no sé que decir! ¡Tu actitud, me tiene sorprendida!

 

-¡Vamos a mi casa! –propuso Mariko, guiñando un ojo. -¡Estaremos solas!

 

Asintiendo, Nabiki siguió a Mariko, hasta su casa. Una vez allí, se dedicaron a ver una película. Al terminar la película, Nabiki se despidió, y decidió irse a casa, porque la verdad, ya se sentía más tranquila.

 

Al rato, Nabiki llegó a casa. Una vez allí, habló con Ranma y Akane.

 

-¿Dónde estabas, Nabiki? –preguntó Akane, algo preocupada. -¡Fuimos a la casa de Kuno, y no estabas allí! ¿Dónde te metiste?

 

-¡Fui a la casa de Mariko Konjo, Akane! –contestó Nabiki, tomando un poco de agua, algo despacio. -¡Dijo que, si Kyujitsu ataca, ella lo detendrá!  

 

-¡Mariko, debería dejar de verse con Kuno y con Kodachi, porque la están haciendo tan loca, como son ellos 2! –se burló Ranma, divertido. -¿Ella, cree poder detener sola, a Kyujitsu? ¡Se nota, que ella no lo ha tenido que enfrentar, como nosotros!

 

-¡Como sea, Ranma y Akane, yo confío en Mariko! –espetó Nabiki, ya seria. -¡Ella es fuerte, valiente, y puede darle líos a cualquiera! ¡Sé que ella, no fallará!

 

Diciendo eso, Nabiki dejó a Ranma y Akane, y se fue a su habitación. Una vez allí, se puso a escuchar música. Sin embargo, no podía escucharla bien.

 

Sin hacer ruido, Nabiki alcanzó su teléfono celular, y marcó un número. Esperó.

 

-¡Hola! –saludó una voz femenina, con gran amabilidad. -¿Quién habla?

 

-¡Mariko, soy yo, Nabiki Tendo! –saludó Nabiki, algo apenada. -¿Estabas ocupada, haciendo algo importante?

 

-¡Nabiki, mi amiga! –exclamó Mariko, contenta. -¡No, nada de eso, no estaba muy ocupada! ¿Qué se te ofrece? ¡Vamos, dime ya, para ver que puedo hacer!

 

-¡Deseaba escuchar tu voz, Mariko! –confesó Nabiki, como cohibida. -¡Hoy, no sé, me hiciste sentirme bien, como si fuera importante!

 

-¡Eres importante, porque eres mi amiga! –contestó Mariko, sentándose en su cama. -¡Y no me lo niegues, porque te digo la verdad!  

 

-¡Gracias, muchas gracias! –agradeció Nabiki, tomando aire. -¿Qué estabas haciendo?

 

-¡Sólo leía un libro, un manga de “Samurai X”! –explicó Mariko, procediendo a cerrar, el mencionado libro de manga. -¿Hay algo, que quieras decirme, Nabiki?

 

-¡No, Mariko, sólo deseaba escucharte un momento, para sentirme segura! –dijo Nabiki, ya tranquila. -¡Nos veremos luego! ¡Hasta luego!

 

-¡Hasta luego, amiga! –finalizó Mariko, serena. -¡Nos vemos!

 

Tras colgar, ambas, Nabiki y Mariko, siguieron en sus asuntos, la una escuchando música, y la otra viendo la televisión. Afuera, la tarde avanzaba. Ranma y Akane, notaron eso, y vieron que el día, pintaba bastante tranquilo, sin Kyujitsu, y sin líos.

 

-¡Hasta ahora, casi las 6 de la tarde, Kyujitsu no ha atacado! –murmuró Ranma, algo pensativo. -¿Se habrá rendido? ¡Espero tener la razón!

 

-¡No lo creo, Ranma! –intervino Akane, viendo hacia el horizonte. -¡Mientras no sea medianoche, será día de fiesta! ¡Kyujitsu, puede atacar, cuando menos lo esperemos!

 

En una casa, unas manos sacaban, de un escondrijo, la máscara blanca de Kyujitsu. Tras ponérsela, la persona que manipulaba esa máscara, se puso el resto de su traje, el cual, también era blanco. Tras vestirse, Kyujitsu hizo un juramento. 

 

-¡Hoy, saldré más tarde, pero tendré acción! –dijo Kyujitsu, de pie, frente a su espejo de cuerpo entero. -¡Vamos a ver, si esos necios de Ranma Saotome y Akane Tendo, se atreven a enfrentarme, o a detenerme hoy!

 

Diciendo eso, Kyujitsu salió, como era su costumbre, en cada día de fiesta, saltando de azotea en azotea, dirigiéndose al centro de Nerima, para buscar una posible víctima.

 

En ese preciso momento, Ryoga y Akari, tras pasar un buen rato, tomando un chocolate, en una cafetería, caminaban por una de las calles de Nerima. El momento, ya no tarde, aún no noche, estaba fresco, con algo de viento, y algo de amenaza de una muy posible nevada. Ryoga caminaba, despacio, y Akari lo tomaba de un brazo.

 

-¡En este mes, hay 2 días de fiesta, muy seguidos, Akari! –exclamó Ryoga, viendo hacia el cielo. -¡Hoy, es Cumpleaños del Emperador y, pasado mañana, es Navidad!

 

-¡Es verdad, Ryoga, lo había olvidado! –admitió Akari, dando un salto. -¡No les hemos comprado nada, ni a Ranma, ni a Akane! ¿Vamos a ver, si hallamos algo, que les guste?  

 

-¡Me parece bien! –aceptó Ryoga, viendo a su prometida. -¡Vamos ya!

 

Pasando del dicho al hecho, Ryoga y Akari entraron, a una tienda por departamentos. Tras un rato de búsqueda incesante, hallaron lo que buscaban. Para Akane, hallaron un nuevo gi (Traje de entrenamiento), mientras que, para Ranma, hallaron las series completas de “Bubblegum Crisis – Tokyo 2040” y “Stratos 4”, en DVD.

 

-¡Con este nuevo gi, Akane se sentirá feliz! –dijo Akari, sonriendo. -¡El suyo, a decir verdad, ya se veía algo raído!

 

-¿Y qué me dices de Ranma, Akari? –quiso saber Ryoga, viendo los DVDs. -¡Buenos animes, con chicas lindas y mucha acción! ¡En serio, esto le gustará!

 

Contentos por haber elegido buenos regalos de Navidad, para sus mejores amigos, Ryoga y Akari se dirigieron, con buen paso, a su apartamento, en el cual tenían algunos meses de vivir juntos. Sin embargo, en ese instante, pasaron debajo del edificio, en cuya azotea, estaba Kyujitsu, buscando a su víctima del día. Al verlos, Kyujitsu se alegró.

 

“¡Vaya una sorpresa, la que he recibido!”, pensó Kyujitsu, viendo fijo a la citada pareja, la cual se veía muy feliz. “¡Ryoga Hibiki, y su prometida, Akari Unryuu! ¡Los mejores amigos, de Ranma Saotome y Akane Tendo! ¡Ya tengo a mis víctimas!”  

 

Sin perder tiempo, Kyujitsu siguió a Ryoga y Akari. En cierto momento, Ryoga y Akari se detuvieron, delante del escaparate de una tienda de mascotas, para ver a los animalitos que tenían ahí. En especial, veían a los perritos, los cuales eran muy lindos.

 

En ese preciso momento, Kyujitsu bajó a la calle, aterrizando detrás de Ryoga y Akari. Al escucharlo, ambos volvieron la mirada, y lo vieron. Al verlo, supieron quien era. Después de sus anteriores ataques, ese enemigo, ya no era desconocido, nada de eso.  

 

-¡Kyujitsu! –dijeron Ryoga y Akari, al unísono.

 

-¡Hola, Ryoga Hibiki y Akari Unryuu! –saludó Kyujitsu, con gran sorna. -¡Felicidades, han sido elegidos, para ser mis víctimas de hoy! ¡Listos o no, aquí les voy!

 

-¡No dejaré, que lastimes a Akari! –juró Ryoga, tomando la iniciativa. -¡Anda, Akari, busca un teléfono, y llama a Ranma y Akane! ¡Yo, enfrentaré a Kyujitsu!

 

-¡Ten cuidado, Ryoga, y no juegues al héroe! –pidió Akari, preocupada. -¡Kyujitsu no juega limpio! ¡Sólo recuerda, lo que le hizo a Shampoo!

 

-¡Akari, yo he entrenado, con Ranma y Akane! –se defendió Ryoga, empezando a pelear con Kyujitsu. -¡Anda a llamarlos, por favor, para detener a este loco!

 

-¡Ya voy, Ryoga! –respondió Akari, tomando rumbo a un callejón cercano, y protegiendo los regalos para Ranma y Akane. -¡Resiste, por lo que más quieras!

 

En ese preciso momento, Ryoga y Kyujitsu empezaron a pelear, dándose de puñetazos. La gente que estaba en la calle, al ver esa batalla, se puso a animar a Ryoga, porque ya conocían a Kyujitsu, y sabían los líos que solía causar, cada vez que llegaba a aparecer.

 

En ese preciso instante, Akari conversaba con Akane, y le informaba de la batalla que estaba librando Ryoga. Al colgar Akane, llamó a Ranma. Al ser informado, Ranma subió a Akane a su espalda, justo como hace InuYasha con Kagome, y tomaron rumbo al centro de Nerima, al sitio de la terrible batalla. Avanzaban de azotea en azotea, con una velocidad nunca antes vista, al menos, no en la ciudad de Nerima.

 

-¡Eres fuerte, Ryoga Hibiki, pero te venceré! –anunció Kyujitsu, esquivando un ataque de Ryoga. -¡Y cuando te venza, iré a por tu prometida!

 

-¡Deja en paz a Akari, Kyujitsu! –demandó Ryoga, ya molesto. -¡Ella, no es guerrera!

 

-¡Así, que el chico-cerdo, se preocupa por su amada! –se burló Kyujitsu, muy divertido y sarcástico. -¡No te preocupes, le daré un final agradable, rápido y sin dolor!

 

-¡¡¡¡¡NO!!!!! -rugió Ryoga, ya fuera de sus cabales, atacando a Kyujitsu con alma, vida y corazón, pero sin nada de cerebro. -¡¡¡¡¡DÉJALA EN PAZ, DESGRACIADO!!!!!

 

Riéndose a carcajadas, como si hubiera escuchado el mejor chiste del mundo, Kyujitsu se regocijaba, con la preocupación de Ryoga. Como se ha dicho, Ryoga ponía todo en la batalla, pero estaba tan furioso y ofuscado, que Kyujitsu esquivaba, con gran facilidad, todos, y cada uno, de sus desatinados ataques. Akari, oculta en un callejón cercano, observaba, y esperaba por la llegada de Ranma y Akane. De pronto, sucedió.

 

Ranma y Akane, con la velocidad de una exhalación, llegaron al lugar. Akane, dando un salto escalofriante, se tiró de la espalda de Ranma y, juntando ambos pies, impactó a Kyujitsu en el pecho, separándole así del infortunado Ryoga, quien estaba algo sacudido, casi vapuleado. Ranma, llegando con Ryoga, lo apartó del sitio de la pelea.

 

-¡Quédate aquí, con Akari! –solicitó Ranma, dejando a Ryoga, en el callejón, con su prometida. -¡Hiciste bien, al enfrentar a Kyujitsu, “P-Chan”! ¡Ahora, es mi turno!

 

-¡Anda ya, “pelirroja”! –bromeó Ryoga, sonriendo. -¡En cuanto pueda, volveré a atacarlo, porque nadie amenaza a Akari, y queda impune!

 

-¡Espera un poco, Ryoga Hibiki! –demandó Akari, viendo fijo a su prometido. -¡No lo vas a hacer, nada de eso! ¡Kyujitsu es muy rudo, mira como te ha dejado!

 

Sonriendo, y de mala gana, Ryoga asintió, y accedió a permanecer en sitio seguro, al lado de su prometida, Akari, quien vaya que se preocupaba por él. Mientras tanto, Ranma se unía a Akane, en el duelo contra Kyujitsu.

 

-¿Se creen muy fuertes, para retarme, los 2 juntos, par de tontos? –preguntaba Kyujitsu, riéndose ante los ataques, combinados, de Ranma y Akane. -¡No crean, que me vencerán tan fácil! ¡Antes de que me venzan, lastimaré seriamente a alguien!

 

-¡Eres un infeliz, Kyujitsu! –exclamó Akane, furiosa. -¡Si pretendes lastimar a alguien, te diré que ese “alguien”, para tu información, no será Akari!

 

-¡Bien dicho, Akane! –secundó Ranma, deteniendo un ataque de Kyujitsu. -¡Vaya con este loco, digo yo! ¡Mira que atacar, a una persona, que no es guerrera!

 

-¡No molesten, par de necios! –graznó Kyujitsu, sacando una bomba de humo, y tirándola al suelo. -¡No se metan conmigo, ya déjenme en paz!

 

Ranma y Akane, envueltos en una espesa nube de gas lacrimógeno, no pudieron evitar, que Kyujitsu se les escapara. Fue cosa de un momento, ya que, de repente, Ranma se lanzó a por Kyujitsu, dejando a Akane agitada y tosiendo.

 

-¡¡¡¡¡RANMA!!!!! –gritaba Akane, al ver a Ranma irse, en pos de su enemigo. -¡¡¡¡¡NO LO HAGAS, POR FAVOR!!!!! ¡¡¡¡¡REGRESA, PUEDE SER PELIGROSO!!!!!

 

Ranma no escuchó, ni por asomo, el llamado de Akane. Cegado por la furia, salió en pos de Kyujitsu, llegando a verle, cuando iba de azotea en azotea.

 

-¡¡¡¡¡KYUJITSU, ERES MÍO!!!!! –gritó Ranma, llegando a centímetros, de su más reciente y terrible enemigo. -¡¡¡¡¡EN ÉSTA OCASIÓN, TE VOY A DETENER!!!!!

 

Kyujitsu no contestó, a ésta parrafada de Ranma. Antes de hacer eso, le hizo zancadilla, tirándolo, cuan largo era, en plena azotea. Luego, le dejó ir otra bomba de gas lacrimógeno, ésta por el pecho, haciendo que el chico de la trenza, casi se ahogara. Al ver a su enemigo caído, Kyujitsu se devolvió, hacia el callejón donde estaban Akane, Akari y Ryoga. Ranma, afectado por el gas lacrimógeno, no pudo seguirlo.

 

-¡En ésta ocasión, nada, ni nadie, me detendrá! –juraba Kyujitsu, avanzando hacia el citado callejón. -¡En cuanto llegue ahí, Akari Unryuu será mi víctima de hoy!

 

En el callejón, Akane y Akari, a como podían, trataban de atender a Ryoga. Finalmente, lograron curarle algunas heridas, que le había causado Kyujitsu. En ese momento, Akane, como presa de una terrible premonición, volteó la vista… ¡Sólo para ver a Kyujitsu, que regresaba, a por ellos, a toda velocidad, saltando de azotea en azotea!

 

-¡Esto no es bueno, Ryoga y Akari! –dijo Akane, preocupada. -¡Kyujitsu, al parecer, se deshizo de Ranma, y viene hacia acá!

 

-¡Ustedes, chicas, busquen donde ocultarse! –pidió Ryoga, decidido. -¡Le daré pelea!

 

-¡Nada de eso, Ryoga! –protestó Akari, seria de verdad. -¡No estás en condiciones!

 

Eso fue todo. Kyujitsu, llegando delante del trío de amigos, aterrizó justo en la salida del callejón, dejándolos sin vía de escape. Con lentitud, avanzó hacia ellos. Al llegar con ellos, agarró a Akari, por un brazo. Se lo apretó tanto, que Akari se puso pálida.

 

-¡¡¡¡¡MI BRAZO!!!!! –se quejó Akari, tomando aire. -¡¡¡¡¡DÉJAME, LOCO!!!!!

 

-¡¡¡¡¡WHAMP!!!!! (Sonido del manazo, dado con el revés de la mano, que Kyujitsu le propinó a Akari, derribándola, rompiéndole la boca, y haciéndola escupir sangre).

 

-¡¡¡¡¡AKARI!!!!! –gritaron Akane y Ryoga, al unísono. -¡¡¡¡¡NO!!!!!

 

Kyujitsu, feliz por su fea acción, se acercó a Akari, y la aferró por el cuello de su blusa. Acto seguido, alzó su mano derecha, preparándose para darle, no un manazo, sino un puñetazo. Akane y Ryoga, espantados, sintieron que el tiempo se frenaba, y más, cuando veían el puño de Kyujitsu, dirigiéndose hacia el rostro de Akari.  

 

En el último segundo, lago pasó. Como saliendo de la nada, una cinta se enrolló en torno a la muñeca de Kyujitsu, deteniendo su desleal ataque. Al ver quien había lanzado la cinta, Akane, junto con Ryoga y la propia Akari, se sorprendió.

 

-¡Kodachi! –exclamó Akane, confundida de ver, a una rival ahí. -¡Has venido!

 

-¡Hola, Akane! –saludó Kodachi, sonriendo. -¡Al parecer, llegué a tiempo!

 

-¿Qué haces, majadera? –gruñó Kyujitsu, viendo fijo a Kodachi. -¡Déjame en paz, y vete de aquí! ¡Por si no lo sabes, ésta no es tu batalla!

 

-¿Atacar a una persona indefensa, ahora, es considerada una batalla? –se burló Kodachi, con gran sorna. -¡En un momento, tendrás tu batalla, loco!

 

Al parecer, Kodachi no había sido informada, de la clase de enemigo, que era Kyujitsu. Dándole un tirón a la cinta, Kyujitsu derribó a Kodachi, de la azotea donde estaba. Al caer Kodachi en el callejón, Kyujitsu, furioso, se llegó con ella y, sin mediar palabra alguna, le descargó en la cara, el puñetazo que, originalmente, pensaba darle a Akari. Kodachi, lanzada hacia atrás, pegó con una pared del callejón. Kyujitsu, llegando con ella, la agarró por el cuello y, sin decir nada, le propinó otro puñetazo. Kodachi, en ese momento, supo lo que debió sentir Shampoo, cuando ella le propinó una golpiza, en el jardín del Dojo Tendo (Ver el Episodio 2). Escupiendo sangre, la chica gimnasta del Instituto San Hebere, empezó a sentirse mareada, y algo débil.

 

-¿Es todo lo que tienes, loco? –se rió Kodachi, sonriendo macabramente. -¡Haz algo, porque no me has hecho, ni cosquillas!

  

-¡Vamos a ver, si con esto, se te quita lo graciosa! –amenazó Kyujitsu, alzando, una vez más, su puño derecho. -¡Aprende, necia, a no retar a Kyujitsu!

 

Diciendo esto, Kyujitsu bajó su puño, en curso directo, hacia la cara de Kodachi. Sin embargo, no llegó a darle un tercer puñetazo. ¿El motivo? Ranma, llegando como una centella, de un salto, aterrizó sobre la espalda de Kyujitsu, derribándole.

 

-¡Ranma, mi amor! –exclamó Kodachi, con voz de desmayada, al ver quien había llegado. -¡No lo creo, viniste a salvarme!

 

-¡No creas, todo lo que ves, Kodachi! –corrigió Ranma, sonriendo. -¡Kyujitsu me las debe, y lo pienso hacer pagar, de una buena vez por todas!

 

-¡No me has vencido, Ranma Saotome! –murmuró Kyujitsu, llevando su mano derecha a uno de sus bolsillos. -¡Aquí tienes, un regalito de mi parte!

 

El “regalito” de Kyujitsu, no era otra cosa más, que un poco de pimienta, la cual, lanzada contra la cara de Ranma, tuvo un efecto más devastador, que el propio gas lacrimógeno. Ante la mirada espantada de Akane, Akari, Kodachi y Ryoga, Ranma cayó al suelo, de rodillas, ahogado por la pimienta que le lanzara Kyujitsu.

 

-¡Y ahora, el Gran Final! –anunció Kyujitsu, sintiéndose ganador de la batalla. -¡Muy bien, Ranma Saotome, ahora TOMA ESTO!

 

Gritando eso, Kyujitsu tomó impulso, y le descargó una patada por el estómago a Ranma, seguida de otra por la cara. Tras hacer eso, Kyujitsu se fue de ahí, riendo a carcajadas. Akane, Akari, Kodachi y Ryoga, se acercaron a Ranma.

 

-¡Kyujitsu, es un desgraciado! –espetó Ranma, dando un  puñetazo al suelo. -¡Una vez más, se me ha escapado! ¡Pero no me rendiré, lo juro! ¡Kyujitsu, es mío!

 

-¡Tranquilo, Ranma! –dijo Akane, tratando de calmarlo. -¡Lo vencerás, ya lo verás!

 

-¡No puedo estar tranquilo, Akane! –gruñó Ranma, dando otro golpe al suelo. -¡En sólo 2 días, ese infeliz volverá! ¡Debo detenerlo, sea como sea!

 

Akane, Akari, Kodachi y Ryoga, comprendieron lo dicho por Ranma. En sólo 2 días, iba a ser Navidad. Justo en ese momento, empezaba a nevar sobre Nerima.

 

Nota: Una vez más, Kyujitsu se ha burlado de Ranma y sus amigos. Su próxima aparición, y su siguiente ataque, están a la vuelta de la esquina. ¿Qué pasará, en ésta nueva ocasión? Eso se sabrá, cuando “El largo Equinoccio de Otoño” continúe, en el Día 7, titulado “25 de Diciembre, Navidad”.