“Ranma ½”: “El largo Equinoccio de Otoño”.

Fanfiction escrita por: Marco Antonio Carballo (MARK6_9@hotmail.com).

Todos los personajes son propiedad y Copyright © de Rumiko Takahashi.

Episodio 7: “25 de Diciembre, Navidad”.

 

Navidad (Kurisumasu): En este día, se celebra el nacimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios. Si bien Japón no es un país católico, la Navidad se celebra, lo cual se puede ver, en muchas series de anime. No hay un dato exacto o, al menos, el autor de ésta fanfiction no lo tiene, de si, en verdad, la Navidad se suele celebrar en Japón.

 

La mañana del 25 de Diciembre, día de Navidad, amaneció frío, nublado, y con una nevada pertinaz. Hacía sólo 2 días, que Ryoga, Akari, Kodachi y Ranma, en ese orden, habían sido vapuleados por Kyujitsu. Ahora, sólo 2 días después, se esperaba una nueva incursión del pérfido enemigo, el cual vestía todo de blanco.

 

Las preguntas, que seguían sin respuestas, eran: ¿Quién es Kyujitsu? ¿Qué lo motiva, a ser tan violento? ¿Qué buscaba, exactamente, al atacar así?

 

Mientras veía la televisión, la cabeza de Akane, era un hervidero, donde hervían, en salvaje revoltillo, éstas y varias otras preguntas. Sus hermanas mayores, Kasumi y Nabiki, notaban su preocupación, y se preguntaban que pasaba. En realidad, quien se preocupaba más, era Kasumi. Nabiki, sabía bien, lo que pasaba. Akane estaba preocupada, por los continuos ataques de Kyujitsu, los cuales, a decir verdad, ya se estaban pasando, en los límites de la rudeza, y la violencia.  

 

-¡Kyujitsu, la verdad sea dicha, ya es una molestia! –murmuraba Akane, mientras veía un noticiero. -¡Tarde o temprano, Ranma y yo, sabremos quien es, y nos las pagará!

 

En su habitación, Ranma descansaba, mirando el techo, y haciéndose preguntas.

 

-¿Quién es Kyujitsu? –se preguntaba Ranma, algo frustrado. -¡Algo, es un hecho, y es que no es Shampoo, quien sigue en el hospital! ¡Sin embargo, sobran otros candidatos, tales como Kuno, Kodachi, Moose, y hasta Mariko! ¡Un momento, Kodachi tampoco puede ser, porque ella, llegó a enfrentar a Kyujitsu, en el último ataque!

 

Sintiéndose muy molesto, Ranma se puso de pie, se vistió, y salió. Necesitaba aire puro.

 

Al bajar las escaleras, Akane volteó la vista, y miró a Ranma. Presintió algo, algo malo.

 

-¡Ranma! –exclamó Akane, apagando la televisión, y poniéndose de pie. -¿Vas a salir?

 

-¡Así es, Akane! -asintió Ranma, algo cohibido. -¿Por qué? ¿Deseas salir conmigo?

 

-¡Está bien, vamos! –dijo Akane, tomando una chaqueta. -¡Salgamos un rato, pero volvamos a tiempo, para la cena! ¡No sé si lo recuerdas, Ranma, pero hoy, es Navidad!

 

-¿Cómo podría olvidarlo? –preguntó Ranma, sin muchas ganas. -¡Recuerdo que Akari, Ryoga y Ukyo, vendrán a cenar con nosotros! 

 

-¡Vamos ya, Ranma! –pidió Akane, algo nerviosa. -¡Les compramos regalos a Akari y a Ryoga, pero no a Ukyo! ¡Corramos, para ver, si hallamos algo!

 

En cosa de minutos, Ranma y Akane llegaron a una tienda, donde buscaron un regalo para Ukyo. Tras mucho ver, hallaron un juego de espátulas nuevas, así como una camiseta, la cual adornaron con una foto de ambos, tomada en una casetilla de fotos automáticas, y la leyenda “Los amigos… ¡SON PARA SIEMPRE!”

 

-¡Ahora sí, Akane, ya tenemos todo! –indicó Ranma, sonriendo. -¡Espero, que les gusten sus regalos! ¡Bueno, ya me imagino a Akari, cuando vea el suyo!

 

-¡Ranma, tonto! –lo regañó Akane, sonriendo también. -¿Crees que algo, de ropa interior sexy, es demasiado, para una chica como Akari?

 

-¡Pues, te lo digo, creo que sí! –contestó Ranma, algo lentamente. -¡Ese “body”, es apenas para Fujiko Godo, o Kayoko Miki, pero no para Akari!

 

-¿De qué cosa hablas, Ranma? –se dejó escuchar una suave, y dulce voz. -¿Es algo bueno? ¡Eso espero, siendo dicho, por un buen amigo!

 

-¡Kayoko! –exclamó Ranma, reconociendo a la dueña de la voz, a la cual, procedió a darle un cálido abrazo. -¡Feliz Navidad!

 

-¡Feliz Navidad, Ranma, querido amigo! –respondió Kayoko, sonriendo. -¡Hola, Akane, me alegra verte! ¡Feliz Navidad!

 

-¡Feliz Navidad, Kayoko! –saludó Akane, abrazando a su amiga. -¿De compras?

 

-¡Acertaste! –dijo Kayoko, poniendo un paquete, en las manos de cada uno. -¡Casi se me olvida, pero recordé que debía comprarles algo, chicos! ¡Me voy, nos vemos luego!

 

-¡Esa Kayoko, es algo especial! –masculló Ranma, viendo su regalo. -¡Mira, Akane, lo que me regaló! ¡Un tomo recopilatorio de la serie de manga “Angelic Layer”, así como una foto autografiada! ¡Dice: “Para mi amigo Ranma, con cariño, Kayoko”!

 

-¡A mí, también me regaló una foto autografiada, junto con una mochila nueva! –contó Akane, revisando la mochila. -¡Por lo que parece, es muy fina! ¡La cuidaré mucho!

 

Tras eso, Ranma y Akane fueron a una cafetería cercana, a tomar un chocolate caliente. Mientras lo bebían, conversaban sobre ese día, Navidad, y lo que iba a venir, los regalos con la familia, y la cena con ellos, y 3 amigos muy queridos, como eran Akari, Ryoga y Ukyo. De sólo pensar en eso, ambos, Ranma y Akane, se sintieron contentos.

 

En otros puntos de la ciudad de Nerima, los preparativos navideños, seguían su curso. En la Mansión Kuno, Kodachi preparaba un “regalo”, para Ranma. Para decir la verdad, Kodachi aún no digería del todo, las palabras de Ranma, de que “no hay un “nosotros”, no lo ha habido, y no lo habrá” (Ver el Episodio 2), lo cual la tenía muy molesta.

 

-¿Qué se ha creído, en serio, el necio de Ranma Saotome? –se preguntaba Kodachi, mientras daba los toques finales, a su “regalo”. -¡Si Ranma cree, que me puede rechazar, y que no haré nada para vengarme, se equivoca de plano! ¡Ya verá, quien soy yo!

 

-¿Dices que Ranma Saotome, se atrevió a rechazarte, hermana? –preguntó Tatewaki Kuno, el hermano mayor de Kodachi, llegando de improviso. -¡Me has decepcionado, porque creía que ya, lo tenías dominado!

 

-¡Ranma Saotome, no es fácil de dominar, hermano! –protestó Kodachi, algo amoscada, por haber sido escuchada. -¡No sé como, pero él, prefiere a Akane Tendo!

 

-¿Qué dices, hermana? –inquirió Kuno, tan sorprendido, como se sorprende el Dr. Drakken, cada vez que llega a ver a su archi-enemiga, Kim Possible. -¿Mi amada Akane Tendo, no ha podido deshacerse de él? ¿Sabes algo, de la chica pelirroja?

 

-¡A mí, esas 2, no me interesan para nada, y menos la metiche y pesada, de la bruja enana de cabello rojo! –contestó Kodachi, de muy mal modo. -¡A mí, querido hermano, sólo me interesa, mi amado Ranma Saotome!

 

-¡Le daré, a mi amada Akane Tendo, el mejor regalo de Navidad! –anunció Kuno, tan pomposo, como sólo él podría ser. -¡Iré a visitarla, y venceré a Ranma Saotome! ¡Nos vemos luego, hermana, tengo quehacer!

 

Al ver a Kuno irse, sin duda, con rumbo a la casa de la familia Tendo, donde también vivía la familia Saotome, Kodachi decidió seguirlo. Confiaba en alcanzarlo, pero no lo pudo hacer. Kuno, al salir, le tomó mucha ventaja, lo cual hizo que él, llegara de primero, a la casa donde vivían las familias Tendo y Saotome. Kodachi, fiel a su estilo, se ocultó en el tejado, y esperó el momento correcto, para “entrar en acción”.  

 

“¡Vamos a ver, como le sale su actuación, al necio de mi hermano!”, pensó Kodachi, divertida de verdad. “¡Tengo la sensación, de que esto, valdrá la pena verlo!”

 

Una vez en la casa, Kuno entró como siempre, llegando por el jardín, aterrizando sobre la nieve. Al verlo, todos se pusieron atentos, y salieron a ver que deseaba.

 

-¡Feliz Navidad a todos, en especial a mi amada, Akane Tendo! –anunció Kuno, con la misma desfachatez de siempre. -¡Akane Tendo, amada mía, vine a llevarte a mi casa!

 

-¡Olvídalo, Kuno, no iré contigo! –exclamó Akane, ya molesta. -¡Además, tenemos invitados, y debo permanecer aquí! ¡Ya vete de aquí, por favor!

 

-¿Mi gran amor, rechaza mi compañía? –preguntó Kuno, creyendo que oía mal. -¡Si lo prefieres, me puedo quedar aquí, contigo! ¿Te agrada esa idea, Akane Tendo?

 

-¡Akane te dijo, que te fueras, muchacho majadero! –intervino Nodoka, al tiempo que llevaba una mano, a su famosa katana. -¡Vete, o no respondo de mis actos, lo juro!

 

-¿La madre de Ranma Saotome, me dice que me vaya? –insistió Kuno, ahora sonriendo cínicamente. -¡Por favor, señora, no intervenga! ¡Esto, es entre Akane y yo!

 

-¡Si lo prefieres, Kuno, aquí estoy yo! –gritó Ranma, llegando de repente, y mandando a volar a Kuno, una vez más, por sobre Nerima. -¡Y no vuelvas, necio!

 

-¡¡¡¡¡RANMA SAOTOME, ME LAS VAS A PAGAR!!!!! –rugió Kuno, volando por un momento, y llegando a caer, justo en medio parque de Nerima, donde se quedó tirado, en un banco de nieve, jurando venganza, contra su archi-enemigo. -¡Ese Ranma Saotome, me pilló desprevenido! ¡La próxima vez, juro que no lo hará, y sabrá quien es Tatewaki Kuno, “El Trueno Azul del Instituto Furinkan”!

 

-¡Yo, deseo saber eso! –dijo Mariko, llegando de repente, sonriendo, y poniéndose encima de Kuno. -¡Vamos, Kuno, olvida a Ranma, y pásala bien conmigo!

 

-¡Mariko Konjo, la chica porrista, del Instituto Seisyun! –masculló Kuno, reconociendo a la recién llegada. -¿Qué deseas de mí, eh? ¡Vamos, dime!  

 

-¡Deseo que pasemos una Feliz Navidad, al estilo Mariko Konjo! –respondió Mariko, sonriendo, al tiempo que subía su falda, y empezaba a frotar sus partes bajas, cubiertas por un lindo panty blanco, contra las partes bajas de Kuno. -¿Te interesa, verdad, Kuno?

 

-¡No, Mariko, no me interesa! –gruñó Kuno, dándole un empujón a Mariko, quien aterrizó, “patas arriba”, en el banco de nieve. -¡Yo, deseo pasar ésta Navidad, con Akane Tendo, o con la chica pelirroja, de preferencia, con las 2! ¡Nos vemos luego!

 

Diciendo esto, Kuno se fue. Mariko, acostada en la posición que acabó, lo miró irse. Al verlo, se sentó, y se bajó la falda, algo molesta. Después, se puso de pie, y se fue.

 

“¡De verdad, Tatewaki Kuno parece bobo!”, pensaba Mariko, mientras salía, muy molesta, del parque. “¿Cómo se atreve a rechazarme a mí, la hermosa Mariko Konjo, como si fuera una tontita cualquiera? ¡Eso, lo vas a pagar, Tatewaki Kuno!”

 

Mariko, con la cabeza erguida, se dirigió a su casa. Seguía molesta, y deseaba estar sola.

 

Mientras eso pasaba, Akari y Ryoga, llegaban a la casa, y saludaban a los Tendo y a los Saotome, por igual, además de repartirles sus regalos, uno a cada uno. Según informó Akari, Ukyo llegaría poco después. Ranma y Akane, contentos de estar con 2 buenos amigos, fueron a la cocina, a tomar algo de refresco, con Akari y Ryoga.

 

En efecto, tal y como lo dijera Akari, Ukyo estaba por llegar. Sin embargo, Akari no sabía, el motivo del retraso de Ukyo. Debajo de la nevada que, en ese momento, caía sobre la ciudad de Nerima, Ukyo avanzaba, de azotea en azotea, buscando algo, o a alguien. Ukyo actuaba, como siguiendo una misteriosa inspiración.

 

“¡Si no me equivoco, aunque hoy sea día de Navidad, no habrá calma, por mucho rato!”, pensó Ukyo, mientras avanzaba, hacia la casa de Ranma y Akane. “¡Si bien Shampoo, sigue hospitalizada, aún queda Kodachi! ¡Espero, que no trame nada!”    

 

Siguiendo a sus instintos, Ukyo llegó cerca de la casa de Ranma y Akane. Tal y como ella lo supuso, Kodachi estaba agazapada, en el tejado de la casa, esperando el momento, para “entrar en acción”. Ukyo, sin dudarlo, le llegó por detrás.  

 

-¡¡¡¡¡KODACHI!!!!! –gritó Ukyo, llegando de repente. -¡¡¡¡¡ALTO AHÍ!!!!!

 

-¿Qué pasa? –preguntó Kodachi, tomada de sorpresa. -¿Eh? ¿La chica cocinera?

 

No se dijo más. Ukyo cayó encima de Kodachi, y ambas, dándose de golpes, cayeron del tejado de la casa, aterrizando en medio del jardín, entonces todo cubierto de nieve. Los miembros de las familias Tendo y Saotome, al escuchar la batalla, salieron a ver que sucedía, acompañados por Ryoga y Akari. Al parecer, los Tendo y los Saotome no creían lo que veían, ya que era, como estar viendo una segunda versión, de la vez que, llegando del cementerio, pillaron a Kodachi y Shampoo, dándose de golpes, como las enemigas que ellas 2 eran (Ver el episodio 2).

 

-¡Kodachi, Ukyo! –gritó Akane, furiosa, llamando a las 2 combatientes. -¡Paren!

 

Kodachi y Ukyo, enzarzadas en una feroz batalla, no escucharon a Akane.

 

-¡Al parecer, no te escucharon, Akane! –intervino Akari, pasmada. -¿Qué harás?

 

-¡Sólo mírame, Akari! –indicó Akane, guiñando un ojo. -¡Les voy a dar, una lección!

 

Entonces Akane, caminando despacio, llegó donde Kodachi y Ukyo peleaban y, tomando a cada una por la cabeza, las hizo chocar, con gran fuerza y violencia. Al recibir esa clase de golpazo, Kodachi y Ukyo, casi viendo estrellitas, cayeron al suelo.

 

-¡Con un demonio, vaya golpazo! –maldijo Kodachi, furiosa y mareada, mientras veía a la responsable. -¡Tenía que ser, la desagradable marimacho, de Akane Tendo!

 

-¿Qué haces, Akane? –preguntó Ukyo, tratando de ponerse de pie, cosa que no pudo hacer, de lo mareada que estaba, también, producto del citado golpazo. -¿Ahora, Akane, atacas también, a tus amistades?

 

-¡Si desean pelear, par de maniáticas, vayan a una calle, o al parque! –anunció Akane, viendo fijo, a sus 2 víctimas. -¡Ya me estoy cansando, de que haya peleas ajenas, en mi casa! ¡Si esto vuelve a pasar, las voy a lastimar en serio, lo juro!

 

-¡Kodachi, pedazo de loca! –exclamó Ranma, llegando de repente. -¡Con ésta, ya es la segunda vez, que te sorprendemos, peleando en nuestro jardín! ¡Primero, fue con Shampoo y, ahora, con Ukyo! ¿Vas a seguir, con tus majaderías? ¿No vas a parar?

 

-¡Sólo vine a verte, Ranma, mi amor! –dijo Kodachi, poniéndose de pie, con algo de dificultad. -¿Acaso, es algo malo, que quiera ver, a mi prometido?

 

-¡Yo, soy el prometido de Akane! –contestó Ranma, decidido, mientras le guiñaba un ojo, a Akane. -¡Podemos ser amigos, Kodachi, pero nada más!

 

-¡O eres mi prometido, Ranma Saotome, o no respondo de mis actos! –amenazó Kodachi, seria de verdad. -¡Toma tu tiempo, yo sabré esperarte! ¡Feliz Navidad!

 

Diciendo esto último, Kodachi abrazó a Ranma, y se marchó, riendo como loca.

 

Ukyo, que seguía mareada, fue recogida por Akari y Kasumi, y llevada adentro de la casa. Ryoga, llegando con su prometida, relevó a Kasumi, y ayudó a Akari, a poner a Ukyo, sobre el sofá de la sala. Kasumi, mientras tanto, fue a traer un trapo húmedo.

 

Mientras Kasumi atendía a Ukyo, Ranma y Akane, conversaban con Ryoga y Akari.

 

-¡La verdad, no me gusta esto, amigos! –inició Akane, cruzada de brazos, y viendo a Kasumi, atendiendo a Ukyo, quien estaba desmayada. -¡Si bien hoy, Kyujitsu no ha aparecido, ésta espiral de violencia, parece cosa suya!

 

-¡Coincido con Akane! –secundó Ryoga, mientras se mesaba el mentón. -¡Desde que Kyujitsu llegó a Nerima, la violencia ha ido en aumento!

 

-¡Eso, es verdad! –terció Ranma, preocupado por Ukyo, su mejor amiga. -¡No sé como lo haré, pero detendré a Kyujitsu, me cueste lo que me cueste!

 

-¡No hagas una locura, Ranma! –pidió Akari, preocupada de verdad. -¡Piensa en Akane, así como en nosotros, tus amigos! ¡No te arriesgues, por favor!

 

Ranma, aceptando lo dicho por Akari, asintió, algo avergonzado, por su proceder. Akane, llegando con él, lo tomó de la mano, para calmarlo. Akari y Ryoga, en ese orden, lo confortaron, dándole, cada uno, unas palmaditas en un hombro. La verdad sea dicha, en ese momento, había que estar unidos, y no debía nadie, bajo ningún motivo, andar jugando al justiciero solitario. Eso, era 100% inaceptable, desde todo punto de vista, y debía evitarse, pasara lo que pasara. En eso, coincidieron los 4 amigos.

 

En ese preciso momento, Kuno llegaba a su casa, la impresionante Mansión Kuno. Una vez allí, lo recibió Sasuke, su fiel sirviente ninja. Con rapidez, llegó con él.

 

-¿Ya de vuelta, señor Tatewaki? –preguntó Sasuke, interesado de verdad. -¿Cómo le fue, visitando a la señorita Akane, y a la chica pelirroja?

 

-¡Me fue mal, Sasuke! –espetó Kuno, sacudiendo un poco de nieve, que se le había quedado pegada, en un hombro. -¡No sólo Akane Tendo me rechazó, sino que Ranma Saotome, siempre ese entrometido, me mandó a volar! ¡Caí en el parque y, antes de que pudiera levantarme, llegó la necia de Mariko Konjo, buscando pegarse a mí! ¡Y algo más, y que me extrañó sobremanera, fue que no llegué a ver, a la chica pelirroja!

 

-¡Debería prestarle más atención, a la señorita Mariko, señor Tatewaki! –sugirió Sasuke, con algo de timidez. -¡Ella, me parece, podría ser sincera, en su interés por usted!

 

-¡¿Qué dices?! –exclamó Kuno, pelando tamaños ojos. -¡¿Yo, Tatewaki Kuno, “El Trueno Azul del Instituto Furinkan”, prestándole atención a esa chica?! ¡Olvídalo, Sasuke, no dejaré de lado, ni a Akane Tendo, ni a la chica pelirroja! ¡Ahora, si no te molesta, déjame solo! ¡Estaré en la biblioteca, pensando un rato!

 

Sasuke, sin decir nada más, asintió con un movimiento de cabeza. Con algo de pena, miró a su amo, irse a la biblioteca, entrar, cerrar la puerta, y ponerle seguro, para no ser molestado, por un buen rato. Resignado, Sasuke se fue, a hacer otras cosas importantes.

 

Al rato, quien llegó, resoplando de la furia, fue Kodachi. Sasuke, que estaba comiendo un sándwich, decidió ignorarla, hasta que estuviera calmada, un rato después.

 

Justo en ese momento, en la casa de las familias Tendo y Saotome, la cena de Navidad estaba en lo más y mejor. Ukyo, por fortuna, ya se había recuperado, y estaba muy feliz, de estar ahí, con sus amistades más queridas. El ambiente, era el mejor.

 

De repente, Nabiki dejó de comer, y lanzó una pregunta inesperada. Una pregunta tal, que varios de los presentes, casi se atragantan, por lo que implicaba.

 

-¿Dónde dejaste tu disfraz, Ukyo? –quiso saber Nabiki, tras beber, muy despacio, un largo trago de té verde. -¿Decidiste no usarlo hoy, o fue que lo olvidaste?

 

-¿Cuál disfraz, Nabiki? –inquirió Ukyo, antes de entender, lo que significaba aquella terrible pregunta. -¡No lo creo! ¿Estás insinuando, que YO soy Kyujitsu?

 

Ranma y Akane, junto con Ryoga y Akari, los padres de Ranma (Genma y Nodoka Saotome), el padre de Akane (Sowun Tendo), y la otra hermana de Akane y Nabiki (Kasumi), no daban crédito, a lo que se había dicho. ¿Nabiki insinuaba, en serio, que Ukyo era Kyujitsu? ¡Aquello, en serio, sonaba increíble!

 

-¿Por qué no, Ukyo? –insistió Nabiki, ya seria de verdad. -¡No has sido atacada por Kyujitsu y, además, nunca has estado presente, cuando Kyujitsu ha atacado! ¿Acaso, me vas a decir, que necesitas más pruebas que esas? ¡Vamos, responde!  

 

-¡Yo, no soy Kyujitsu! –protestó Ukyo, espantada. -¿No has pensado, que Kodachi podría ser Kyujitsu? ¡Eso, si suena lógico, Nabiki!

 

-¡Kodachi, fue atacada, hace 2 días! –respondió Nabiki, sonriendo. -¡Ella, hasta donde yo sé, no podría atacarse a ella misma! ¡Te descubrí, Kyujitsu!

 

-¡Nabiki, ya basta! –demandó Akane, dando un golpe, a la mesa. -¡Ukyo no es Kyujitsu, así que no sigas! ¡Ella es nuestra amiga, y nunca haría maldades como las que Kyujitsu ha cometido, desde que apareció en Nerima!

 

Ukyo, poniéndose pálida, se puso de pie, y se dirigió al jardín. Nodoka, fue tras ella.

 

-¡Has hecho muy mal, Nabiki! –reconvino Sowun, con los ojos cerrados, a la segunda de sus 3 hijas. -¡Digo, no puedes acusar a alguien así, sin pruebas!

 

-¡Nabiki, ésta vez, te pasaste de la raya! –secundó Ranma, apretando los labios. -¡Ukyo no es Kyujitsu, me consta, porque ella, es mi mejor amiga! ¡Kodachi, puede ser Kyujitsu! ¡También puede ser Kuno, o hasta Moose! ¿No pensaste en eso, Nabiki?

 

-¡Ya cállate, Ranma! –remató Nabiki, dejando de sonreír. -¡Lo que yo diga, no es asunto tuyo! ¡Alguien es Kyujitsu, y creo que Ukyo, es una fuerte sospechosa!

 

Ranma y Akane, al escuchar semejante parlamento, fueron al jardín, donde Nodoka, la madre de Ranma, conversaba con Ukyo. La verdad, Ukyo estaba muy molesta.

 

-¡No le hagas caso a Nabiki, Ukyo-Chan! –pidió Nodoka, con amabilidad. -¡Ella, según me parece, está muy asustada! ¡No sé si Ranma, Akane, Akari o Ryoga te contaron esto, pero Kyujitsu, la atacó a ella, en un cine! ¡Le tendió una trampa, con un anuncio falso, y la vapuleó, en la oficina del gerente! ¡Eso, fue terrible para Nabiki!

 

-¡Entiendo eso, señora Nodoka! –asintió Ukyo, de mal modo. -¡Sin embargo, mire que acusarme A MÍ, de ser Kyujitsu! ¿Es que no tiene modales, eh?

 

-¡Ya te dije, está asustada! –insistió Nodoka, abrazando a Ukyo. -¡Vamos, no le hagas caso, y vuelve adentro, con nosotros! ¿Te parece bien?

 

Ranma y Akane, junto con Akari y Ryoga, miraban la escena. Dentro de la casa, Sowun, secundado por Genma y Kasumi, le llamaba la atención a Nabiki, por su muy notoria falta de tacto y delicadeza. Nabiki, escuchaba, sin decir mayor cosa al respecto.

 

-¡Lo siento, señora Nodoka, pero no creo, que sea buena idea! –contestó Ukyo, haciendo un esfuerzo sobrehumano, para no llorar. -¡Me disculpa, junto con Ran-Chan, Akane, Akari, Ryoga, Kasumi, el señor Tendo, y su esposo, el señor Saotome! ¡Si me quedo, Nabiki no me dejará en paz, y nadie la pasará bien! ¡Mejor me voy!

 

-¡Ukyo, espera! –gritó Akari, deseosa de arreglar la situación. -¡No te vayas!

 

Esa llamada, llegó demasiado tarde, ya que Ukyo, sin volver la vista atrás, se fue.

 

Algo abatidos, Nodoka, Ranma, Akane, Akari y Ryoga, volvieron al interior de la casa. Al entrar, vieron que sólo estaban Genma, Sowun y Kasumi. Al preguntar Akane por Nabiki, Genma le respondió que Nabiki, sin hacer mucho caso a las llamadas de atención de ellos 3, había subido a su habitación, tomado una chaqueta, y había salido. Al escuchar eso, Ranma, Akane, Akari y Ryoga, no dudaron y, prometiendo volver pronto, salieron a las nevadas calles, en pos de Nabiki. El día, era peligroso.

 

Nabiki, mientras tanto, recorría las calles, buscando hallar a Kyujitsu para, según su loco y peligroso plan, quitarle la máscara, tomarle una foto, y demostrar que Kyujitsu, era Ukyo. Nada más lejos de la verdad, porque, en ese momento, Ukyo caminaba por las mismas calles, algo más adelante, viendo vitrinas, y sintiéndose muy triste.

 

“¿Por qué, digo, me pasan éstas cosas?”, pensaba Ukyo, viendo vitrinas, en las cuales, los anuncios, mostraban gente feliz, disfrutando de la Navidad. “¡No sólo, debí renunciar a la persona que más he amado, Ranma Saotome, sino que, ahora, se me acusa de ser alguien muy, pero muy malo, alguien que yo, Ukyo Kuonji, ni de broma, podría ser! ¿Por qué? ¿Por qué?”

 

Justo entonces, Kyujitsu, como había hecho en cada día de fiesta, salía de una casa, avanzando de azotea en azotea, en rumbo directo, al centro de la ciudad de Nerima. En ese preciso momento, la nevada que caía sobre Nerima, se hizo más fuerte.

 

-¡Jo, jo, jo, Feliz Navidad, para mí! ¡Sí, señor! –se decía Kyujitsu, saltando una y otra vez. -¡Vamos a ver, que es lo que hoy, yo puedo hacer! ¡Hoy, un gran daño haré! ¡Tan sólo debo fijarme bien, y una buena víctima, yo hallaré!

 

En ese momento, Kyujitsu, llegando al centro, observó, de pie ante una vitrina, a la solitaria Ukyo. Con sólo verla, supo que había hallado, a su deseada víctima.

 

-¡Ahí está mi presa de hoy, Ukyo Kuonji! –se jactó Kyujitsu, sonriendo feliz. -¡Luce algo triste! ¡Mejor, así me alegrará la fiesta!

 

Sin dudarlo ni un segundo, Kyujitsu, dando un salto de espanto, aterrizó sobre la espalda de la desprevenida Ukyo, haciéndola atravesar, la vitrina que estaba viendo.

 

-¿Qué pasó? –se preguntaba Ukyo, tratando de ponerse de pie. -¿Me atropelló un auto?

 

-¡No, Ukyo Kuonji! –se burló Kyujitsu, con gran sorna. -¡Soy yo, Kyujitsu, con algo de diversión navideña! ¡Feliz Navidad, querida víctima!

 

-¡Kyujitsu, pedazo de infeliz! –gruñó Ukyo, ya furiosa. -¡Te voy a enseñar, a no atacarme por la espalda! ¡Listo o no, vamos a pelear!

 

-¡Ven a mí, tonta sin amor! –retó Kyujitsu, riendo como loco. -¡Hoy, te voy a romper!

 

Ukyo, no necesitó escuchar más, nada de eso. Sacando su espátula gigante, se lanzó contra Kyujitsu, dando inicio a una verdadera batalla. Golpes iban y venían, así como la gente, los infaltables curiosos, que deseaban ver ese duelo.

 

El ruido de la batalla, llamó la atención de Nabiki. Llegando presta, con su cámara lista, se quedó fría de la sorpresa, cuando logró ver a quienes peleaban, Ukyo y Kyujitsu.

 

-¡No es posible, me equivoqué! –se decía Nabiki, sosteniendo su cámara, si decidirse a usarla. -¡Ukyo decía la verdad, cuando me dijo que ella, no es Kyujitsu! ¡Seré tonta!

 

Al escuchar la batalla, Ranma, Akane, Akari y Ryoga, supieron a cual sitio debían ir. Actuando como si los 4 fueran una sola persona, llegaron a una calle, donde mucha gente, sin importarle el peligro, veían la batalla, entre Ukyo y Kyujitsu. No más llegando, Akane descubrió a Nabiki, con la cabeza baja, como avergonzada, lo cual no era muy común en ella, “La Reina del Hielo del Instituto Furinkan”. Como si una voz interior le hablara, Nabiki alzó la cabeza, haciéndola ver a Akane, así como a Ranma, Ryoga y Akari. Los 4, llegaron con Nabiki, quien les dijo algo importante.

 

-¡Creo que, de verdad, me equivoqué! –dijo Nabiki, con voz ronca, y algo cortada, antes de señalar, hacia el sitio de la batalla. -¡Como ustedes ven, Ukyo no es Kyujitsu!

 

-¡Un error, lo comete cualquiera, como humano que uno es! –intervino Akari, la más juiciosa del grupo. -¡Nosotros, Nabiki, nunca pensamos eso, ni de broma! ¡Chicos, creo que Ukyo, en serio, necesita algo de ayuda!

 

-¡Es verdad, la habíamos olvidado! –exclamó Ranma, viendo hacia el sitio donde Ukyo, enfrentaba a Kyujitsu. -¡Vamos, “P-Chan”, ayudemos a Ukyo!

   

-¡Está bien, Ranma, ya estoy contigo! –indicó Ryoga, tras pedirle a Akari, que se pusiera a resguardo. -¡Y deja de llamarme “P-Chan”, “pelirroja”!

 

Akari, al escuchar eso, se rió, divertida. Acto seguido, jalando a Nabiki, se puso a cubierto, para evitar posibles complicaciones, debidas a la pelea. En ese instante, Ranma y Ryoga, secundados por Akane, se lanzaron, a atacar a Kyujitsu.

 

-¡¡¡¡¡KYUJITSU!!!!! –gritaron Ranma, Ryoga y Akane, al unísono.

 

-¡Vaya una sorpresa! –se burló Kyujitsu, aferrando a Ukyo, por el cuello. -¡Ranma Saotome, su novia, y su mejor amigo! ¡Esto, es igual de grandioso, como ganar, el premio mayor de la Lotería de Tokio!

 

-¡Amigos, no se metan! –pidió Ukyo, con voz ahogada. -¡Puedo vencerlo, lo sé! ¡GAK!

 

-¡No digas nada, Ukyo! –demandó Ryoga, tomando la iniciativa. -¡Deja que le demos su merecido, que bien se lo merece!

 

Al escuchar las bravatas de Ryoga, Kyujitsu soltó a Ukyo y, con indecible rapidez, sacó un aparato, de su cinturón. Ukyo, al verlo, supo lo que era, al igual que Ranma y Akane.

 

-¡¡¡¡¡RYOGA!!!!! –gritó Ranma, tratando de detener a su amigo, y otrora rival, lo cual no pudo hacer, ya que se tropezó, con un pedazo de calle. -¡¡¡¡¡ALTO, NO SIGAS!!!!!

 

“¿Qué pasa?”, pensó Ryoga, frenando su loca carrera, y volteando a ver, al caído Ranma, así como a Akane, que lo ayudaba a levantarse. “¿Me advierten de algo?”

 

En ese segundo, lo que iba a pasar, pasó. Kyujitsu, con un dedo, activó el aparato que sacara de su cinturón, dejando ver, que era una “Stunt-Gun” (“Pistola de Electro-Shock”). Tras activarla, se dirigió hacia Ryoga y, sin dudarlo, disparó los electrodos, los cuales, rápidos como flechas, se dirigieron al pecho de Ryoga, clavándose ahí, y pasando a darle una descarga, de 10000 voltios. Ryoga, al sentir eso, se estremeció.

 

-¡¡¡¡¡AAAAARRRRRGGGGGHHHHH!!!!! –gritó Ryoga, mientras su cuerpo se sacudía, como si tuviera un ataque de epilepsia. -¡¡¡¡¡MALDITO!!!!!

 

Ranma, Akane, Ukyo, junto con los demás presentes, incluyendo a Akari y a Nabiki, veía espantados la escena. Apenas Ryoga cayó al suelo, Kyujitsu empezó a irse, sabiendo que, por atender a Ryoga, Ranma y sus amigas, no lo perseguirían.

 

-¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD, NERIMA!!!!! –gritó Kyujitsu, al aire, antes de irse.

 

Ranma, Akane, Akari, Ukyo y Nabiki, se acercaron, y rodearon al caído Ryoga. Ranma trató de levantarlo, pero Akari no lo dejó. Ella, con lágrimas en los ojos, lo hizo. Los demás, asustados, sólo guardaban un respetuoso silencio. De pronto, Akari rompió a llorar, sin recato alguno, sin guardarse de nadie. Al verla, Ranma se dijo que, no importara como, detendría a Kyujitsu, fuera como fuera. Ya, no era posible, resistir más.   

 

Nota: ¡Navidad, Navidad, trágica Navidad! ¡Jo, jo, jo! Una vez más, Kyujitsu aparece, actúa, y no es detenido. Viene un nuevo año en Nerima… ¿Traerá algún cambio, o todo seguirá igual? Esto, se sabrá, cuando “El largo Equinoccio de Otoño” continúe, en el Día 8, titulado “1 de Enero, Año Nuevo”.