EL VENENO DE LA BUENA ESPOSA
Capítulo 2:
La mañana estaba muy soleada, soplaba una brisa muy suave era un autentico placer salir de compras en días así, o al menos eso pensaba Akane mientras se dirigía al lugar donde había quedado con sus amigas. Había decidido comprar algo diferente esa vez, tal vez una blusa bonita o un vestido blanco que recordaba del catálogo.
-Akane, estamos aquí.- Yuka saludó a unos diez metros de distancia llamando la atención de su amiga.
-Hola chicas.
-Has llegado a tiempo, pensamos que tal vez te costaría llegar un poco más.
-No que va, el autobús pasó justo cuando llegué a la parada, además hoy no hay tanta gente.
-Eso es porque aún es temprano pero en una hora va a estar a rebosar, por eso mejor vamos llendo.
Entraron en tiendas de ropa, zapaterías y todo tipo de sitios son dejar de comentar qué cosas les parecían interesantes . Habían pasado un par de horas desde que empezaron las compras cuando decidieron parar a tomar algo.
-Pufff, menos mal, ya necesitaba descansar un poco- dijo Yuka
-Tengo los pies molidos- añadió Sayuri
-Y eso que aún no hemos acabado, ¿queda muy lejos aquella tienda que querías ver Sayuri?-preguntó Akane sorbiendo su refersco
-Buenooo, está en la misma calle que aquel salón de belleza al que fuimos la vez pasada.
-¿Dónde te hiciste el peinado para la boda de tu prima?
-Sí, el mismo.
-No lo recuerdo- dijo Akane
-Oh, es que tú te fuiste antes. Ranma apareció de pronto y te fuiste con él, no sé en qué se había metido.- le respondió Yuka
-Ah sí, es que la madre de Ranma venía de camino a casa si no recuerdo mal.
-Por cierto, que raro que no haya aparecido todavía, normalmente siempre interrumpe cuando salimos-dijo Sayuri riéndose
-Supongo que debe estar entrenando, de todas maneras le advertí que no viniera.
-Mejor, así tendremos el día para nosotras.
Las chicas terminaron sus bebidas y fueron directas a la tienda, Sayuri insistía en que los vestidos eran lo más increíble que había visto en meses. Akane asentía pensando en lo mucho que le apetecía comprarse algo nuevo, pero nada de lo que dijo Sayuri la preparó para la impresión que le causó la tienda. Estaba en un edificio de ladrillo de dos alturas poco común en la zona, los suelos eran de un material blanco liso en los que se reflejaban las luces de color de los focos de las paredes. Al levantar la vista vio que el techo estaba hecho de un cristal grueso al ácido por el que se veía la silueta de la gente que estaba en la planta alta. Unas barras metálicas a distintas alturas en la pared servían para colgar la ropa junto a muebles de metal que estaban en el centro de la tienda. La música sonaba animada en todo el lugar y los clientes se movían sin cesar.
-Alucinante, parece una discoteca- dijo Akane
-A que sí, sabía que te gustaría. Mira allí está el vestido que me gusta-dijo Sayuri señalando un vestido azul eléctrico con falda corta de vuelo y tirantes cogidos al cuello. Tenía un cancán de tul color violeta y un citurón del mismo color ciñendo la cintura.
-Vaya, es muy bonito, muy moderno Sayuri, ¿pero cuándo te lo vas a poner?- preguntó Akane
-Pues en una cita tonta.
-¿Con quién? ¿Acaso te han invitado? ¿Cómo es que no me los has dicho?- preguntó Akane desconcertada
-Que no, no es que me haya invitado nadie, aún. Pero espero que lo hagan pronto- dijo la chica poníendose roja.
-¿Es que te gusta alguien?- insistió Akane
-Mira que eres boba, pues claro que le gusta alguien, ¿no te acuerdas del chico de la clase de al lado? El que va con ella al club de tenis
-¿Te refieres a Arakawa -San?
-El mismo, el otro día dijo que tenía muchas ganas de ir al concierto de Tokyo Tribe, después de oír a Sayuri decir que era su grupo favorito.
-Sólo espero que mi corazonada sea la correcta y me invite y por si acaso me compraré ese vestido.
Akane asintió pensando que si Sayuri compraba el vestido y luego no la invitaban se iba a enfadar mucho, pero claro, no todos eran tan vergonzosos como Ranma a la hora de pedir citas. Cada vez más atraída por las prendas fue escogiendo cosas que probarse, unos pantalones, un vestido, tres blusas, faldas. Una vez que eligió todo fue a los probadores con las chicas. Las dependientas habían ido llevando las cosas a los probadores para que pudieran moverse con libertad por la tienda. No sabía por qué decidirse, todo lo que se probaba le gustaba, y tras un buen rato de discusión con las chicas optó por tres conjuntos. Uno era un short vaquero con una camisa de manga corta con pequeñas florecitas verde menta y amarillo, el otro era un vestido corto con rayas marineras muy pegado y con tirantes el último era lo que pensaba llevar al concierto de Tokyo Tribe. El grupo era también uno de los favoritos de Akane y Yuka tenían pensado ir, aunque fuera sin Sayuri en esa ocasión.
-No me creo que te hayas comprado todo eso Akane, de verdad que no me lo esperaba.- dijo Sayuri al final del día de compras. Después de la tienda de ropa habían ido a una zapatería cercana muy barata y a un atienda de cosméticos, en todas Akane había comprado algo.
-Sí, ahora solo hace falta que se lo ponga-añadió Yuka
Akane no contestó sino con una risa, no sabía qué la había poseído esa mañana pero se había gastado más que en tres meses de compras y nada era típico en ella, no obstante le encantaba su ropa nueva. Las tres amigas se despidieron con besos y gritos, deseándole suerte a Sayuri. Se había hecho algo tarde y si no se daba un poco de prisa se perdería la merienda. Era lo peor de ir al centro, que siempre tardaba mucho en volver.
Estaba cerca de la estación cuando Akane recordó una cosa, le queda algo que comprar y sin lo que no se podía volver a casa.
YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY
La familia estaba sentada en torno al televisor esperando a que la cena estuviera lista. El abuelo fumaba su pipa con aparente calma pero sin dejar de mirar el reloj salvo cuando aparecía en la tela una chica guapa anunciando algo. Soun y Genma jugaban al shogi haciéndose trampas igual que siempre mientras Nabiki y Ranma veían el programa.
Zaaaasszz
-Hola a todos ya he vuelto- dijo Akane descalzándose y acercándose a la sala para saludar
-¡Hala! Que cantidad de bolsas, ¿te ha tocado la lotería hermanita?
-No, es que he tenido un ataque de consumismo- dijo Akane riéndose
-Espero que me dejes algo- dijo Nabiki interesada como siempre
-Si eres buena tal vez. Voy a subir todo.
Una vez terminó de colocar sus compras volvió a bajar con una bolsa de cartón que dejo en el mueble del pasillo. La cena ya estaba en la mesa cuando volvió a entrar.
-Que bueno, arroz con verduras, después de tanto caminar me apetecía comer algo así.
-¿Te lo pasaste bien con tus amigas?- preguntó Kasumi mientras le servía una porción.
-Sí, hacía tiempo que no íbamos de compras sin que nos surgiera un imprevisto- dijo con intención refiriéndose a Ranma que o captó la indirecta.
-Eso está bien la juventud debe disfrutar de su tiempo- dijo Soun
-Así es, no hay que malgastar la juventud
-Que razón tienes Saotome, jajajaja.
El maestro no quitaba los ojos de encima a Akane que no se daba cuenta del escrutinio al que la sometía el anciano, pero Ranma que siempre estaba pendiente del viejo y sus tretas se dio cuenta.
-¿Qué es lo que mira con esa cara?
-Oh, nada- dijo el maestro al ser pillado- es que me parece que Akane hace un poco de mala cara.
-Cualquiera la haría con una momia como usted enfrente
PLAAF, SCUASH
-Insolente- dijo el maestro tras golpear Aranma y hundirle la cara en el plato.
-Maldito vejestorio, le voy a enseñar- dijo Ranma abalanzándose sobre el maestro quién lo envió volando contra el muro del jardín medio inconsciente.
-Así, aprenderás. Ejem, Akane insisto en que haces mala cara, ¿no te encuentras mal?
-¿Mal? Que va, no siento nada
La familia la miró fijamente
-Bueno un poco pálida si está, ¿no crees Tendo?
-Hija mía, si estás enferma debes decirlo, te llevaremos a un médico, no mejor a un hospital. Kasumi llama al Dr Tofu- dijo Soun desvariando como siempre ante cualquier cosita.
-Papá calmate, si está pálida es por estar de compras con este calor, se le pasará
-Nabiki tiene razón papá, estoy bien.
-¿Seguro? ¿No sientes nada?¿Calor?¿Palpitaciones?¿Te pica la piel?-insistió el maestro
-No, nada. Déjelo ya abuelo. –dijo la chica mientras terminaba su plato.
-Bueno pues si está bien, no hay de qué preocuparse, Akane ayúdame a llevar esto a la cocina por favor.
Akane siguió a su hermana a la cocina dónde se distrajo lavando los platos y ayudándola a limpiar. Si las preguntas del abuelo la extrañaron no dio señal de ello. Pero el anciano seguía dándole vueltas a la cabeza. Algo debía haber salido mal, porque según la poción Akane debía estar más cariñosa y servicial, debería estar dándole masajes, mimándolo y haciendo por impulso todo lo que él quería. Puede que la cosa no fuera de golpe pero seguro que debía haber algún síntoma. Preocupado el anciano se levantó de la mesa y fue corriendo a su cuarto donde buscó la receta del brebaje.

Allí no ponía nada de que el efecto fuera inmediato, así que el maestro supuso que eso podía ser normal. Pero algo había………….
-Maldición, eso es. Se despertó en brazos de ese estúpido de Ranma así que para ella, el hombre al que debe complacer en todo es él no yo.
El maestro sintió como se lo tragaba un agujero negro, tan grande era su decepción, allí se iba su ocasión de casarse con Akane. Ya no podía soñar con que la joven le diera de comer en la boca, o que paseara con él o que le dejara jugar con su ropa interior por no hablar de que no le dejaría bañarse con ella.
-Que mala suerte tengo, el mundo no es justo- lloraba el anciano.
Sin embargo debía sobreponerse, Akane no se había vuelto complaciente con Ranma por lo que a lo mejor la poción no había funcionado y podía volverlo a intentar. A lo mejor había mezclado algo mal. Lo primero era comprobarlo. Corriendo por el pasillo el abuelo volvió a la sala donde se puso a espiar tras la puerta.
-Maldito viejo, si lo cojo le voy a retorcer el pescuezo.-dijo Ranma quien estaba dejando que Akane le pusiera tiritas en las heridas.
-Ya sabes que se enfada fácilmente, no deberías buscarle las cosquillas- dijo Akane
-Me las busca él a mí, además la victima soy yo, por su culpa me he quedado sin cena.
Ese comentario le recordó algo a Akane.
-Espera un segundo- levantándose fue corriendo hasta el mueble del pasillo, el maestro se había ocultado al verla venir en los paneles del techo desde donde podía espiar mejor.
-Ten Ranma había olvidado dártelo- dijo tendiéndole la bolsa de cartón
-¿Y esto qué es?- preguntó mientras sacaba una caja envuelta en papel de regalo
-Es mi chocolate de San Valentín, siento no habértelo dado ayer.
Ranma la miró como si le hubiera salido otra cabeza
-No me mires así, va en serio. La verdad es que ayer me porté fatal y quería disculparme, no es culpa tuya que Shampoo y Ukyo te persigan.
-A…Akane, ¿lo dices en serio?
Ella asintió risueña
-Hay algo más, iba a dártelo luego pero como te has quedado sin cena pues mejor ahora
Ranma miró un paquete que quedaba, más grande con un envoltorio que le sonaba. Si no se equivocaba aquello eran los dulces de pasta de judía de la pastelería SATO que estaba cerca de la estación y que tanto le gustaban. Muy pocas veces los comía porque sólo se atrevía a ir como una chica y además cuando podía pagarlos porque no eran baratos.
-Ostras Akane, gracias- dijo el chico sonriendo y abriendo la caja para comerse un par de dulces.
-¿Quieres un poco de té?
-Sí gracias- dijo él casi sin creerse su buena suerte
Akane salió a por el té y Ranma se quedó allí sentado masticando el dulce y con la sensación de que ese era su día de suerte después de todo. Cogiendo el paquete pequeño empezó a desenvolverlo para dar con el chocolate suizo. Ese año se había esmerado, tendría que buscarle algo especial para el White Day, aunque lo cierto es que nunca le había devuelto el regalo. Ahora caía en la cuenta de lo desconsiderado que era eso. Pero claro si compraba algo a Akane se vería en lo mismo de siempre, huyendo de esas tres locas.
-Aquí tienes, también te he traido bolas de arroz, Kasumi te las había preparado.- dijo Akane colocando el vaso y la bandeja frente a él.
Definitivamente ese año le compraría algo a Akane.
YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY YYYYYYY YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY YYYYYYYYYYYY
El maestro salió de su escondite, obviamente sí había funcionado porque la niña estaba comportándose de forma amable. No es que fuera muy evidente pero ahí estaba, de todas formas esperaría a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos, sería divertido ver a Ranma lidiando con una Akane como esa. Así aprendería a meterse en sus cosas y ya de paso le daría tiempo de buscar una forma de hacer que el efecto de la poción cambiase a su conveniencia.
YFIN CAPÍTULO 3Y
Espero que os haya gustado el capítulo 2. Saludos y besos
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Cherry