Los personajes pertenecen a Rumiko no lo hago con ningún ánimo de lucro, este fic tiene escenas explicitas de contenido sexual así que se recomienda solo leerlo por quienes hayan cumplido su mayoría de edad.
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Letra Cursiva Pensamiento de los personajes
Capítulo 3 - Dominados por el Amor
Ranma estaba ya en la cocina, la descarga de adrenalina que había sufrido primero por la pasión incontrolable y después por esa ira desmedida lo habían dejado exhausto… y en la oscuridad se encontraba agachado buscando en la nevera algo para picar, tenía unos trastos tirados en el suelo, lo que hizo que Akane resbalara y cayera al suelo llevándoselo a él en el trayecto, estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta que la puerta de la nevera estaba abierta.
– Ranma! – fue lo único que pudo decir, estaba cuidándose de no encontrárselo y ahora estaba encima de él, tirados en el suelo de la cocina.
Aunque algo era distinto ahora, ese ímpetu incontrolable, esos deseos abrazadores que los poseían cuando estaban cerca ya no estaban, pero igual se sentían muy nerviosos al estar tan juntos y todavía deseaban besarse y acariciarse pero ya podían controlar sus instintos y los dos dieron gracias a Dios mentalmente por eso…
– estas bien Akane, te lastimaste? – le pregunto el chico mientras trataba de incorporarse un poco. – si gracias, no ha pasado nada… y tu estas lastimado? – le devolvió ella la pregunta algo preocupada ya que escucho un golpe seco muy fuerte cuando se tropezó y cayeron.
– no, no me ha pasado nada – dijo él en tono sereno – Akane encendió las luces de la cocina encontrándose para su sorpresa que Ranma tenía una pequeña herida que sangraba cerca del nacimiento del cabello.
– Oh no! estás herido, buscare el botiquín de primeros auxilios – dijo ella mientras ayudaba a Ranma a levantarse y lo obligaba a sentarse en uno de las butacas que se encontraban en esa habitación.
– no te preocupes no es nada grave, déjalo así… – NO… – respondió ella en tono autoritario, para después bajar la mirada y agregar con algo de tristeza – nunca… nunca me perdonaría si te pasara algo por mi culpa!
Ranma no pudo refutar a su prometida, porque cuando le dijo esas palabras no pudo más que mirarla con infinito amor y se dijo para sí mismo – Maldita sea Akane porque eres tan linda, por eso es que estoy tan enamorado de ti! – se sorprendió mucho al escucharse a si mismo reconocer que la amaba.
……()……
Akane tenía un botiquín abierto en la mesa a su lado y desinfectaba con sumo cuidado la herida de su prometido regañándolo cuando este se quejaba.
– deja de llorar como niño pequeño…cobarde!!! – Auchh… podías ser más delicada marimacho – lo siento no quise ser tan brusca con la… nenita!!! – decía la chica en tono de burla mientras limpiaba delicadamente la herida de Ranma.
Akane retiro el algodón del pequeño corte y el muchacho dejó escapar un suave sollozo, ella lo miró preocupada y él sonrió intentando tranquilizarle – duele un poco…
Ella subió la cabeza y le sopló en la herida antes de colocar la bandita, Ranma se quedó hipnotizado mirándole, recorriendo el contorno de su rostro y enamorándose más de sus delicadas facciones.
– ¿Mejor? – dijo ella – ehhh si!!! – contesto él levantándose con premura buscando separarse lo antes posible de su prometida porque aunque en esos momentos los deseos de besarla no eran tan abrazadores como en las ocasiones anteriores, igual deseaba con toda su alma beber de sus labios nuevamente ese néctar que lo embriagaba.
– es mejor preparar la cena e irnos a dormir mañana debemos hacer ese trabajo que nos han dejado como tarea y ya es muy tarde – dijo Akane desconocedora de la mirada que la había estudiado apenas unos segundos y muy triste por la forma tan brusca que su prometido se había alejado de ella.
– está bien iré a darme un baño dijo Ranma mientras salía de la cocina – recuerda que no sirve el agua caliente – contesto Akane mientras sacaba unas ollas para calentar la comida que les había dejado Kasumi – Ahhh!!! y por favor no se te ocurra cocinar no quiero morir envenenado… – le dijo Ranma en tono de burla mientras salía.
– no te preocupes grandísimo tonto, solo calentare la cena que mi hermana nos ha dejado preparada – contesto furiosa mientras le lanzaba una de las ollas que antes había sacado para realizar esa labor, Ranma estaba feliz de volver a recuperar esa rutina de peleas y pequeñas discusiones.
……()……
Apoyando su frente contra la pared de la ducha mientras el agua recorría su cuerpo recordaba todos los sucesos que ocurrieron entre él y su prometida y aunque convertido en la linda pelirroja a causa del agua fría algo en él había despertado y cada vez que miraba sus hermosos ojos solo deseaba hacerla suya – realmente soy un pervertido! – dijo en un hilo de voz mientras cerraba las llaves de la ducha.
Bajo nuevamente hasta la cocina y encontró su cena servida y una tetera de agua caliente, pero Akane no estaba.
– porque no está?, es obvio, quien quería estar con alguien tan extraño como yo – dijo mientras bajaba la mirada y agarraba la tetera para cambiar nuevamente a su forma masculina.
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Dando vueltas en sus respectivas camas no podían conciliar el sueño, cada uno de ellos recordaba vívidamente todo lo que había ocurrido y su mente lo repasaba una y otra vez encendiendo nuevamente esa llama en su interior que ya después de todo lo sucedido entre ellos era muy difícil de apagar.
– Porque solo con pensar en ella ya la estoy deseando – dijo Ranma mientras trataba de acomodar su cabeza en la almohada – Dios mío como desearía que estuviera aquí a mi lado – se repitió Akane cuando se echaba la sabana sobre ella – después de mucho dar vueltas se quedaron dormidos por el cansancio.
…… “ ” ……
Después de desayunar no se habían hablado mucho, Akane se aventuro a decirle a su prometido que deberían hacer los deberes en la mañana para no preocuparse después por no tenerlos listos a lo que el asintió sin mirarla.
– Acaso estas… estas enojado conmigo? – preguntó ella con algo de tristeza en sus palabras – no, contestó él alzando la mirada y regalándole un tierno gesto de negación – ella recobró su sonrisa y le dijo – bueno empecemos ya, si queremos terminar rápido – y se dirigieron a la sala.
En la sala y con varios centímetros de separación entre ellos empezaron a hacer las tareas, Akane le ayudó a terminar los ejercicios de trigo que ella había realizado el día anterior y empezaron a realizar la bendita traducción dejada por su profesor, estaban más tranquilos habían logrado suprimir todo deseo y solo cruzaban sus miradas si era necesario.
A la hora del almuerzo repitieron la misma rutina del desayuno no se dirigieron casi palabras y casi no se miraban, Akane estaba triste porque aunque él le hubiera dicho que no estaba enojado su actitud le decía otra cosa, por su parte Ranma no dejaba de pensar que ella seguramente no quería estar con él por el problema adquirido en esos lagos de China.
……()……
Ya habían terminado los deberes y tenían toda la tarde por delante, que podían hacer, los dos claramente querían estar juntos aunque no lo reconocieran abiertamente, pero igualmente estaban muy nerviosos porque se asustaban al pensar que ocurriera nuevamente esa ráfaga de deseo que los encendía y que los hacía perder el control.
– quieres… quieres entrenar? – dijo Ranma algo nervioso – Ahh, está bien… contesto Akane procurando esconder su rostro por lo asustada que estaba – bueno nos vemos en el dojo, está bien – se dijeron mientras subían a sus respectivas habitaciones a cambiarse.
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En la habitación Akane tenía todo un desorden buscando que ropa ponerse, su Gi de pelea estaba muy sucio y necesitaba ropa cómoda para entrenar.
– Dios que tontería si solo voy a entrenar no a un concurso de belleza – opto entonces por una camiseta de botones adelante que le quedaba pegada al cuerpo pero que era muy cómoda y uno pantalones cortos color negro que le llegaban a menos de un tercio del muslo.
– Si con esto podré entrenar tranquila, aunque es algo revelador… – pensó sonriendo mientras se vestía, no sabía muy bien porque usaba esa vestimenta, pero la verdad deseaba volver a ver ese brillo de pasión que lograba encontrar en los ojos de su prometido cuando la miraba, aunque eso significara que perdieran el control de la situación.
Al llegar Akane al dojo Ranma ya estaba practicando dando patadas como siempre a su enemigo imaginario.
– Ranma! – solo atino a decir ella – él se dio la vuelta solo para quedar prendado de la pequeña figura de su prometida, estaba ahí con ese pequeño traje, otra vez la estaba deseando y ahora que iba a hacer, se pasó una mano por el cabello, confundido, se había propuesto no volver a desear a su prometida y ahora estaba luchando consigo mismo por mantener la mirada lejos de ella, en que dichoso momento se le ocurrió decirle que entrenaran juntos.
– est… está bien empecemos! – dijo el chico sin mirarla – empecemos… – dijo ella denotando timidez en sus palabras.
Empezaron el entrenamiento llevaban ya un rato peleando, ella lanzando furiosas patadas algo frustrada y Ranma esquivándolas con gran facilidad.
– definitivamente eres demasiado lenta, así nunca podrás si quiera tocarme – dijo él en tono de burla – Maldito Ranma ya verá…
– quien quiere tocarte estúpido!!! – dijo altivamente, mientras se abalanzaba sobre él para propinarle un golpe con tan mala suerte que tropezó e iba a caer al suelo cuando unos fuertes brazos detuvieron su caída, se miraron a los ojos por unos instantes, ella forcejeo tratando de librase de su agarre, pero su batalla no duró mucho porque además ahora estaba perdida en sus lindos ojos azules así que tampoco fue mucho el esfuerzo que hizo para liberarse mientras el chico se acercaba a ella lentamente.
– Ranma no hagas esto – le susurró Akane – que no haga qué? – preguntó el chico buscando con sus labios el oído de ella – por favor no… estamos solos!!! – dijo ella ya casi al borde de la locura – no puedo detenerme, lo vengo deseando, desde que te vi después de entrar por esa puerta... – dijo mientras sus labios acariciaban suavemente la oreja de Akane, le costó mucho terminar esa frase, su respiración estaba muy agitada y sentía que moriría si no la tenía entre sus brazos una vez más.
La dejó de pie y se arrodillo ante ella – Ranma… yo no… – intentaba detenerlo, al sentir como sus manos comenzaban a abrirse paso, desabotonando lentamente la blusa que vestía, para después sentir los labios del chico posarse en su vientre – no podemos… – decía enredando los dedos en el cabello del joven, era más que obvio que sus acciones contradecían sus palabras.
Ranma iba poco a poco subiendo por su estomago, dejando un sendero ascendente de besos en su camino no prestando mucha atención a las palabras de su prometida, sin querer escuchar y pensar en las consecuencias, solo sentirla y amarla por primera vez, como lo había soñado en muchas ocasiones…
– quieres que me detenga? – fue todo lo que se escuchó antes de besar delicadamente los labios de la chica, besándola con tanta suavidad como si pudiera romperla ante el delicado roce, pasó su lengua por los labios de la joven, sintiendo el aliento que ella dejaba escapar en suspiros.
– no, no te detengas!!! – contestó Akane ya muy turbada por la cercanía de su prometido.
Ranma dejó escapar una picara sonrisa al escuchar las palabras de su prometida, lo deseaba tanto como él a ella. La alzó en sus brazos como hizo aquella vez para huir de Kodachi pero esta vez cargándola con extrema delicadeza, se dirigieron al cuarto de Akane, Ranma sentía como Akane escondía su rostro entre su cuello y él estaba completamente maravillado con el aroma que desprendía el cabello de la joven… obedeciendo únicamente a su deseo de amarla… porque en ese momento esas ganas de poseerla ya no estaban, solo quería amarla hasta el fin de sus días, olvidando las prometidas, su maldición… olvidando todo lo que había fuera de aquel cuarto al que estaban a punto de entrar…
Akane retiró una de las manos del cuello de Ranma y pidió que la descargara, giró el pomo de la puerta y una vez entraron al cuarto cerró la puerta tras de sí, apoyando su espalda en ella, Akane sentía como el cuerpo del chico empezaba atraparla contra la puerta, alzándose en la punta de sus pies lo beso con calma y suavidad, las manos del joven le ayudaban a mantenerse a la altura de él.
Sus corazones latían con fuerza en sus pechos, más que la agitación por estaban a punto de hacer, era por el amor imperecedero que sus almas albergaban el uno por el otro.
Ranma presionó un poco la espalda de la chica con sus manos y la alzó en vilo, ella con el impulso rodeo la cintura del joven con sus piernas, mientras que Ranma avanzaba hacia la cama de Akane, el chico se sentó sobre la cama, sin dejar de besar a la joven, acariciando con las manos abiertas los hombros, la espalda, los costados, bajando hacía las caderas y trasero haciendo presión en este acarició también parte de los muslos que aún lo aferraban a su cintura, besándose lentamente a intervalos, abriendo su boca para enredar su lengua con la de la chica, sentían corrientes eléctricas que les recorrían todo el cuerpo y los estaba embriagando de amor… un amor limpio y puro.
Deseaba adentrarse nuevamente en la boca de su prometida, pero la mirada de ella reflejaba el miedo que ambos sentían en ese momento. Ranma soltó un poco el agarre pero no dejó que ella se bajara de encima de él y apoyó su cabeza sobre el pecho de Akane, sonrió al escuchar el latido acelerado de su corazón.
– estas asustada? – no, porque lo dices?. – por qué te late el corazón muy rápido... estás nerviosa? – … no sé, creo que un poco – callaron un momento mientras se miraban fijamente a los ojos.
Después de unos segundos Ranma se aventuró a hablar de nuevo. – Yo… yo también estoy muy nervioso – Akane le sonrió mirándole con amor – tranquilo yo cuidare de ti… – dijo ella muy divertida abrazándole la cabeza y descargándola nuevamente sobre su pecho.
Se rieron un poco por el comentario que hizo la chica y así lograron disipar un poco el miedo que los atormentaba momentos antes, iba a ser la primera vez para ambos y bueno, esos los tenía muy nerviosos alzaron nuevamente sus miradas y empezaron a besarse nuevamente.
Akane retiró sus piernas de alrededor de la figura de Ranma, para quedar apoyada en sus rodillas sobre él, pero sin romper el beso, que comenzaba a hacerse cada vez más agitado y hambriento, comenzó a desatar el nudo de la tela que sujetaba el Gi de Ranma por la cintura y empezó a retirar la camisa blanca de los hombros, con movimientos suaves, rozando con sus palmas y los dedos, los brazos del chico mientras le iba quitando aquella prenda, y con esta caricia logró arrancar del chico un gemido casi animal, quien cerró los ojos volviendo a introducir su lengua en la boca de la chica.
Ranma empezó a besar el cuello extendido de la chica y a rozar con sus manos a medio empuñar el estomago de la joven, Akane sentía como su corazón latía cada vez más rápido y su cuerpo respondía a las caricias que le regalaba su prometido… perdió por un momento el control de su cuerpo cuando sintió que los labios de Ranma comenzaban a bajar hasta sus senos, mordiendo sobre las telas que todavía los cubrían… forzando a la chica a soltar un suspiro ahogado que hizo que el chico apresara esta zona con más energía.
Continuo besándola en la boca, acabando de desabotonar la blusa y tratando de bajar el top que liberaría finalmente su pecho, la deseaba tanto y anhelaba tanto amarla que no dejaría ni un espacio en ella que sus labios no recorrerían, quería marcarla con sus labios, hacerla suya por primera vez de todas las formas posibles.
Sintió las suaves manos de Akane posarse sobre sus fuertes pectorales y empujarlo acostándolo en la cama, justo antes de que lograra liberarla por completo de sus propias prendas, desenterrándole nuevamente un gemido que el chico no sabía que poseía, esta vez acrecentando la pasión que comenzaba a manifestarse en cierta parte de su anatomía y que ella notó al sentir como crecía aquel bulto bajo su cuerpo.
Recorrió con sus manos desde el estomago hasta el cuello del chico, bajando con psusas a besar al joven mordiendo sus labios, dejándose caer sobre el chico chocando sus pechos contra los pectorales de él y lamiendo también pequeñas porciones de piel incluyendo los pezones del joven, escuchando los ruegos algo perdidos de Ranma.
– Akane…ah…donde… – intentaba completar una frase, sin éxito, enredando sus manos en el cabello de la chica que comenzaba a bajar con sus besos por su estómago.
– …ahh… – solo repetía Ranma quedándose sin aliento ante el contacto que le estaban regalando los labios de Akane, cuando ella notó que ya no tenía más piel desnuda para seguir besando, bajó por completo del cuerpo de su prometido, arrodillándose al pie de la cama, acariciando con sus manos abiertas desde el pecho del joven hasta el inicio de su pelvis forzándolo a no moverse de aquella posición.
Akane rozo sus uñas por la prenda que aún llevaba puesta, sentía el respirar sonoro y agitado de Ranma, que permanecía recostado aún, con la trenza desbaratada y extendida sobre la cama, él sostenía con fuerza entre sus dos manos la sabana de la cama creyendo que la desgarraría al intentar calmar el mar de sensaciones que le estaba regalando su prometida al hacer lo que le estaba haciendo, gimiendo nuevamente en el momento en que sintió como las manos de Akane bajaban aquella prenda, produciendo inquietud en su cuerpo… sospechando lo que vendría después se excitó aún más…
– que haces, ahhh… donde aprendiste a hacer estas cos… hmmm – alcanzó a decir antes que sus palabras se ahogaran nuevamente en su garganta al sentir como las pequeñas manos de Akane jugaban con su virilidad – de que hablas? – dijo ella divertida.
– acaso no te gusta!!! – el sonido profundo e intenso que Ranma dejo escapar de su boca, fue la afirmación que dio vía libre para que su prometida apoderara ahora con su boca ahora de esa parte del cuerpo del chico que se encontraba caliente y palpitando entre sus manos.
Ranma sentía como el placer lo paralizaba, arrancándole muchos más gemidos – … ahhh… eres una pervertida… – dijo él entre suspiros ahogados – quieres que pare? – dijo Akane con una voz distraída pero muy sensual liberando parcialmente sus labios un momento de su tarea.
– no… no pares me encanta que seas una pervertida – ella se liberó por completo unos instantes le respondió en un tono burlón – no aquí el pervertido eres tú, de eso estoy completamente segura! – para después apresar nuevamente con su boca la virilidad de Ranma, dejándolo completamente a su merced y escuchando gustosa de los labios del joven como gritaba su nombre entre fuertes jadeos.
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El chico se movía tensamente, sintiendo la humedad de la boca de Akane y como sus dientes le rozaban el miembro, respirando agitado y ansioso, sintiendo como se desbordaría en la boca de su prometida si no la detenía de inmediato.
Se incorporó y sosteniendo delicadamente su cabeza, le suplicó con sus azules ojos que se detuviera, que no debía seguir porque ya estaba al límite de su resistencia… ella se puso de pie y él aprisionó el cuerpo de la chica con sus brazos y chocó contra su rostro el vientre de la joven, dejando descansar sus labios sobre el estómago de Akane regalándole pequeños mordiscos y recorriéndolo con su lengua.
– ahora te mostrare que tan pervertido puedo llegar a ser… – dijo en la voz sensual que siempre dejaba fuera de base a su prometida… Ranma la dejó de frente a él, sus ojos azules estudiaron la expresión del rostro de su prometida mientras le terminaba de quitar la pequeña blusa que había desabotonado momentos antes y el top que llevaba debajo de esta.
Akane no pudo evitar sentir vergüenza al encontrarse semidesnuda ante la vista expectante de su prometido, a pesar de que Ranma ya se encontraba completamente desnudo, cruzó los brazos sobre su pecho, al sentir deseos de ocultar sus senos recién expuestos.
Ranma le tomó las manos – no te ocultes Akane, tu eres… Dios… eres hermosa, me encanta tu cuerpo. – la joven se mordió el labio inferior con nerviosismo, cuando sintió la cálida boca del chico sobre su pecho, lamiendo y mordisqueando y no pudo evitar agarrarle con fuerza el cabello.
Ranma la sujetaba por la espalda y nuevamente se colocaba sobre la cama indicándole a su prometida que de nuevo se sentara sobre él para quedar a una altura más apropiada y así continuar con la tarea que la estaba dejando sumergida en un torbellino de sensaciones nuevas para ella.
El iba a ser el primero y el único hombre para Akane, iba a dejar de ser una niña en sus brazos, además de ser mucha responsabilidad para él, sería también la primera vez para Ranma, aunque conocía la teoría, pero él estaba desando tanto hacerle el amor que su mente apenas lograba aclarar aquellas dudas, así que con voz quebrada le dijo a la joven – si te lastimo dímelo… decidió solo dejarse llevar por su amor hacia ella.
Besándola vorazmente, la acostó en la cama, tumbándose él sobre ella, cuidando de no dejar caer todo el peso de su cuerpo sobre su prometida. Sin separar sus labios de los de ella, con la mano que no utilizaba para sostener su propio peso acariciaba el pecho de la chica con intensidad.
Akane se estremecía bajo el cuerpo de su prometido, no entendía muy bien la marea de placer en la que ahora estaba sumergida pero de una cosa estaba segura le encantaba sentirlo.
Sintió como él se incorporaba un poco y se arrodillaba frente a ella mientras le bajaba lentamente el pequeño pantalón que llevaba, acariciando suavemente sus estilizadas piernas mientras la miraba fijamente a los ojos… una imprudente mano que se posó en uno de sus muslos e hizo que la chica se tensara involuntariamente, no podía evitar sentirse nerviosa ante los movimientos de Ranma.
– tranquila, me detendré si quieres que lo haga, tus deseos son ordenes para mí – dijo el chico mientras acariciaba nuevamente las piernas de su prometida, de nuevo su mano osada bajaba por sus piernas, y para que la chica se olvidara de ella se inclinó y sus labios se encargaron de los pechos de la muchacha, metiéndose un pezón en la boca y usando su lengua para recorrerlo y jugar con él.
Su mano bajaba muy despacio por la delgada pierna de la joven hasta que se encontró con el borde de la ropa interior.
– ahhh… ¡Ranma! – gritó su nombre cuando sintió esa mano atrevida sobre su intimidad. – dilo, dilo una vez más… mi nombre jamás sonó tan bien, como cuando lo pronuncias tu… – aquel susurro provocó que muchas cosas se borraran de la mente de la chica.
– ¿Quieres que pare? – la miró a los ojos. No quería obligarla a pesar que apenas era capaz de controlar su deseo de entrar en ella.
– ¡No! – respondió ella, parecía tan deseosa por sentirlo de nuevo, de sentir otra vez sus caricias, que él no pudo reprimir de nuevo esa picara sonrisa que aparecía cada vez que confirmaba que ella también lo deseaba. Así, mientras que su boca seguía entretenida en sus pechos, su mano realizaba caricias en movimientos circulares cada vez más intensas.
La humedad de Akane se hizo cada vez más innegable a través de la pantaleta que todavía la cubría. Ranma deslizó un dedo dentro de aquella prenda y la acarició de nuevo. De la garganta de Akane salió un gemido ronco y queriendo darle más placer todavía, aventuró uno más de sus dedos en el interior de la chica, palpando su interior y dejando que se mojaran de ella. Ranma estaba cada vez más excitado a causa de los gemidos que la joven dejaba escapar de su garganta.
– Aka… ne ¿quieres que sigamos adelante? – preguntó el chico, entre respiraciones cortadas – Akane sonrió, entendiendo a que se refería el chico. – Si!!! – contestó sin más miramientos
Ranma se situó entre las piernas de la muchacha, indicándole que doblara un poco más las rodillas. – ¿Estás segura Akane? puede dolerte – dijo el muchacho completamente excitado, le estaba costando la vida misma contener el deseo de hacerle el amor – no te preocupes!!! – pasó sus brazos sobre la espalda del chico, abrazándolo suavemente.
Ranma fue penetrándola despacio y suavemente pero cuando notó una obstrucción que detuvo su entrada dudó sobre si debía continuar, la mirada de Akane lo tranquilizó y ella levantando su pelvis con un pequeño impulso lo ayudó a terminar de entrar en ella.
Sintió las uñas de la chica clavándose y recorriendo su espalda, el joven gimió por el placer que le estaba proporcionando esa extraña caricia.
Cuando estuvo seguro que la virginidad de Akane era ya algo inexistente, comenzó a embestir a la chica, despacio al principio, esperando que su cuerpo se acoplara al suyo y fue acelerándolas conforme trascurría el tiempo.
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– Ahh… Raanmaa… – fue lo único que Akane logró expresar en el momento en que todo su cuerpo convulsionaba de placer, y después de unos segundos Ranma también encontró su goce.
– hmmm… Akane… – expresó de forma profunda, con la voz delirante, apretándose contra su prometida con fuerza, sentía que como perdía el control en solo unos segundos, mientras que su cuerpo expulsaba toda su semilla dentro de ella.
Después de esa aniquiladora descarga de adrenalina mientras tomaban nuevamente control sobre las acciones de su cuerpo, Ranma descansó aún sobre el cuerpo de la chica, permaneció dentro de ella, aún después de haber consumado el aquel acto de amor, ella lo sostenía abrazándolo y besando sus labios levemente, acariciando su trenza algo desecha, mientras que Ranma la observaba con aquellos ojos azules tan profundos y embriagadores que lograban desarmarla y dejarla a su merced.
– quiero estar así contigo siempre… – le confesó, ya con la respiración menos agitada… – te amo…
Una Akane muy sorprendida ante aquella confesión solo pudo contestar en un hilo de voz que Ranma logro escuchar claramente – Yo también te amo – y abrazándose con las manos entrelazadas se quedaron dormidos plácidamente entre caricias y besos.
Nota del Autor:
Bueno, se que este capítulo estaba un poquitín subido de tono, pero eso lo ya sabían, se los advertí al comienzo de cada capítulo.
Espero que los tres capítulos que leyeron le hayan gustado, en los primeros dos no quise hacer ningún comentario, pero si ustedes desean hacerlo con gusto los recibiré, como es la primera vez que escribo un fic no estoy muy segura de estar haciéndolo bien…
Ahh… por cierto mi correo es conny_51@hotmail.com, espero sus comentarios, sugerencias, dudas, reclamos, lo que quieran escribir.